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viernes, 1 de noviembre de 2013

La Presidenta en Olivos: terapia antiestrés y paseos por el parque

La Presidenta en Olivos: terapia antiestrés y paseos por el parque


Por Leonardo Mindez

 
01/11/13
Caracterización y cualificación de problemas. Jerarquización de objetivos. Potenciación de habilidades cognitivas. Son algunos de los pasos del programa de tratamiento antiestrés al que se está sometiendo la Presidenta durante el reposo obligado en la Quinta de Olivos, que no sólo apunta a su rehabilitación posquirúrgica sino también a modificar hábitos de conducta que estaban perjudicando su salud.
El encargado de llevar adelante la terapia antiestrés, según pudo saber Clarín de fuentes de la intimidad presidencial, es Facundo Manes, director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), que logró enorme difusión en los últimos años con sus tratamientos conductistas para diversos trastornos.
Al alto nivel de demandas y obligaciones de todo jefe de Estado, se suman las características personales de Cristina Kirchner, omnipresente hasta en las más ínfimas decisiones de gobierno y desconfiada hasta de su sombra, según ella misma admitió en sus recientes apariciones televisivas.
Ese estilo, evaluaron sus médicos, genera un alto nivel de estrés que perjudica la salud de una paciente que en los últimos años sufrió lipotimias y falencias cardiovasculares, se le extirpó la tiroides por un supuesto tumor y terminó con un hematoma subdural tras un golpe en la cabeza por una caída. Todo eso, sumado al impacto emocional por la muerte de su esposo.
Manes descartó toda la medicación que la Presidenta venía tomando hasta el momento y recetó nueva como parte de su tratamiento que combina psicoterapia con técnicas para el manejo del estrés.
Los pocos que han logrado traspasar los muros de la quinta presidencial en estas semanas informan que la Presidenta “está de buen ánimo y más tranquila”. Aunque la duda entre los funcionarios de Balcarce 50 es si esa Cristina nueva será la que reaparecerá en público. Incluso algunos médicos consultados por Clarín pusieron en duda la eficacia a largo plazo de este tipo de tratamiento.
“Ella sabe que Néstor se murió porque no atendió su salud y no quiere repetir ese error.
Además, sus hijos no la dejarían ”, asegura un ministro que, al igual que sus colegas de gabinete, tiene vedado el contacto con la Presidenta desde el 7 de octubre, cuando se internó para su cirugía.
Su madre, Ofelia, su hermana, Giselle, y su cuñada, Alicia, se turnan junto a Máximo y Florencia para mantener entretenida a Cristina y a distancia de los funcionarios. El cerco lo refuerzan sus secretarios privados, los médicos de la unidad presidencial, Luis Buonomo y Marcelo Ballestero, y el equipo de la Favaloro: Cristian Fuster controla la evolución de la cirugía; Francisco Klein y Ramiro Sánchez revisan los parámetros clínicos y cardiológicos, y Manes se ocupa de la terapia antiestrés.
Sólo tres funcionarios han logrado vulnerar esa muralla durante breves lapsos: el secretario general de Presidencia, Oscar Parrilli, el Legal y Técnico, Carlos Zannini y el de Inteligencia, Héctor Icazuriaga.
Recién en los últimos días se le permitió a la Presidenta retomar la lectura de diarios y sus caminatas por los jardines de Olivos y recibir informes de gestión. Las películas, las revistas de decoración y algunas reformas en la residencia presidencial han sido su pasatiempo durante muchas horas.
La ansiedad entre los funcionarios y dirigentes kirchneristas por su retorno es creciente. Algunos mencionan como posible escenario la reapertura de la fábrica de Siam en Avellaneda, que estaba prevista durante la campaña y se postergó ante la ausencia forzada de la Presidenta.
Otros especulan con un gran acto el 10 de diciembre, en el 30° aniversario de la vuelta de la democracia.
Para hoy se espera un nuevo parte médico. Pero habrá que esperar una semana más para los análisis con que los médicos evaluarán su retorno.

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