Adherentes de la pagina

lunes, 12 de abril de 2010


ESPAñA LA TENSIÓN ENTRE VIEJOS Y NUEVOS MEDIOS IMPULSARÍA LOS CAMBIOS
Fin de lo analógico: situación de la TV en España
Un extenso estudio de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión y la Escuela de Organización Industrial devela el panorama, y sobre todo, muestra cómo se están llevando a cabo los cambios de paradigma digital en un contexto en el que Internet amenaza con romper con la hegemonía publicitaria del medio.
La Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión y la Escuela de Organización Industrial realizaron un extenso estudio sobre la situación del sector audiovisual, en vísperas del abandono definitivo del sistema analógico. Todos los consultados coinciden en que este cambio tendrá una profundidad histórica nada despreciable, y que la crisis de paradigma tiene muchísimas variables para considerar. En paralelo, aseguraron que la tensión entre viejos y nuevos medios es el motor del cambio del mercado, a la vez que definen que la situación de los distintos medios, aunque similar, no es igual.
Según citan, pueden verse tres grupos de medios en la actualidad. El primero está compuesto por la música, la radio y la prensa: estos medios, aunque no sin problemas, ya pudieron hacer una transición hacia un esquema de comunicación digital. La TV y el cine están en un segundo grupo, que aún está adaptándose a esta nueva realidad, mientras que existe un tercer grupo que nació enteramente con el nuevo paradigma: estos son las redes sociales, videojuegos y otros mecanismos vinculados a Internet como aplicaciones y medios online.
En referencia a la situación de la publicidad televisiva, el panorama se muestra duro, en la medida en que se produjo un drástico descenso en los últimos años, y un consecuente replanteo en el mix de medios, con una aún no concluída búsqueda por el mejor balance entre todos. Por otro lado, el pronóstico no parece muy esperanzador: “Aunque se recuperen las cifras de inversión publicitaria en televisión, ya nada será igual que en el pasado”. Por todo esto, las televisiones tienen que replantear todos sus planes de negocio, en un contexto en el que la TDT es todavía, en gran parte, una incógnita, y tampoco es claro si la influencia de Internet resta o suma espectadores.

Lo tuyo, lo mío, lo de todos
Un problema no menor que se desprende del nuevo paradigma es el de la propiedad intelectual. A grandes rasgos, el estudio cita dos grandes posturas: mientras que la primera muestra a los defensores a ultranza de los derechos de propiedad en las redes como una continuación de los procesos de creación anteriores, la segunda, aunque no justifica necesariamente la piratería, se muestra más abierta al libre intercambio, con lo que habría que rever los viejos mecanismos legales de protección, producción y adjudicación del contenido creado.
Según la perspectiva reguladora, el tráfico abierto de contenido ilegal es el causante de la crisis por convertir en inviables los negocios de creación cultural, a pesar de la imposibilidad de cuantificar con seguridad dicha afirmación. Para intentar contrarrestar esto, las políticas hasta ahora han consistido en atacar a los consumidores de material ilegal, pero se sabe que no es demasiado efectivo; así, lentamente la Justicia está virando hacia las páginas y servidores que facilitan estas descargas. Otro problema de esta perspectiva es la limitación de los derechos: mientras que se barajaban las posibilidades de restringir los accesos de Internet, la resistencia se hizo dura del otro sector, que argumenta la inconstitucionalidad de dicha medida.
La otra mirada asegura que, si se ponen precios razonables, se puede dar una suerte de “profesionalización de la piratería”. El caso insignia es la tienda de Apple, que con tarifas accesibles permite descargas, pagando también a los artistas. Por otro lado, desde la perspectiva de la difusión, muchos optan por la autopiratería, en aras de lograr una mayor distribución del contenido, como el caso de In Rainbows, disco de Radiohead, como punta de lanza. Por todo esto, desde el estudio se resignan: “Internet es el paraíso de los usuarios y el infierno de los modelos de negocios”.

Cinco formas de mirar
Uno de los puntos más decisivos de la TV española en la actualidad se encuentra en la televisión paga. Según explican en el estudio, “estas plataformas fueron las pioneras en descubrir a sus clientes reales y potenciales las dimensiones contemporáneas de la televisión digital”. Actualmente, existen cinco tipos de distribución. El primero de ellos, el satelital, cuenta con Prisa como único operador. La ventaja que tiene es su disponibilidad en todo el territorio, incluyendo las zonas de difícil acceso para la cobertura terrestre. El cable cuenta con la fácil combinación del soporte audiovisual con otros servicios de comunicación como principal ventaja: lo que se da en llamar triple o cuádruple play. El tercer tipo, la TV por IP, también es de formato triple play, y aprovecha a fondo las ventajas de Internet: televisión a la carta y gran demanda de contenidos. La televisión en los sistemas de telefonía móvil crece con fuerza, aunque depende fuertemente de la capacidad de las términales utilizadas por los usuarios, y cuenta con dos grandes obstáculos: el costo del servicio y la incomodidad de ver televisión en una pantalla tan chica. La TDT, el formato que se viene, tiene como ventaja la facilidad en su instalación, el bajo costo relativo y la posibilidad de una suerte de autogestión de clientes a través de Internet.
A pesar de esto, en la televisión había una gran crítica: la saturación publicitaria por parte de los canales generalistas, que produce resultados adversos en varios niveles: no sólo incumple las reglas y normativas vigentes y merma la eficacia, provocando un cansancio de parte de los espectadores, sino que inclusive perjudica a los operadores.
Las respuestas a esta situación fueron varias: desde una reducción y concentración de los canales, que lleva no sólo a una concentración de las operadoras, sino a un desplazamiento de programación a la TDT paga; pasando por la mayor explotación de los canales temáticos, publicidad complementaria en la Web y la obtención de recursos mediante el aprovechamiento de la participación telefónica de los espectadores.

TVE: las consecuencias de la bomba
La gran noticia del año pasado fue la eliminación de la publicidad en TVE, cuyos coletazos aún siguen sintiéndose. “La maquinaria de la publicidad perderá de golpe el 25% de su capacidad total de producción de GRPs en televisión. Sin embargo, muchos señalan que entre 100 y 250 millones de euros se volatilizarán, con la consecuente pérdida de recursos”, se estima en el estudio.
En paralelo, otro asunto a tener en cuenta es el espacio vacío. Calculado en unas cuatro horas, ese tiempo ahora debe ser llenado con contenido que aumenta el costo de programación del operador público, sometido a recursos limitados. Los efectos no terminan ahí: se teme una pérdida de más de 18 mil puestos de trabajo, un feroz embate de las entidades que están en contra de esta medida por la pérdida de la influencia positiva de la publicidad sobre la economía, y un aumento de los costos de los anuncios como consecuencia de la merma en la oferta.
Más allá de esto, el estado de la televisión como medio sigue siendo óptimo, con un incremento de entre el 7 y 8% desde 2005, llegando a un promedio de 226 minutos de TV por persona por día. El análisis más profundo muestra un incremento relativo mayor en los hombres, con la adopción más temprana de la TDT; a pesar de esto, el consumo masculino es un 14% menor al de las mujeres. Además, hay una mayor presencia de niños y jóvenes, que se explica por la presencia de canales y contenidos temáticos específicos. Con el aumento de la cantidad de televisores por hogar y el crecimiento de los hogares unipersonales, también se llega a la situación en que el 44% del tiempo, la audiencia es individual y no comunitaria.

No hay comentarios: