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jueves, 2 de enero de 2014

CINCO PREDICCIONES ASOMBROSAS PARA LOS PROXIMOS 5 AñOS

Profecías en tecnología

Las aulas conocerán el comportamiento de cada alumno. Los médicos consultarán de manera instantánea el ADN del paciente. Algunos de los vaticinios de una multinacional informática.
 Por  Javier Martin *
IBM ha lanzado su ya tradicional Five to Five, las cinco predicciones que ocurrirán en nuestro entorno en los próximos cinco años, es decir, hasta 2018. Si el pasado año pronosticaba ordenadores capaces de oír y oler y papilas gustativas digitales, para los cinco años pronostica que no serán los estudiantes los que aprendan en las aulas, sino las aulas las que aprenderán de los estudiantes para aplicar la enseñanza a medida en cada momento. Es la octava edición de esta clásica publicación del gigante azul que ha sabido, en general, acertar con sus visiones.
Aulas contra la cara de poker. Se acabó engañar al profesor diciendo que lo has entendido o poniendo esa cara de poker para lo que sea. El pupitre, las paredes, la pizarra captarán que estabas en babia o que no entendiste nada del teorema de Pitágoras. Y que el de al lado, en cambio, lo entendió. Se acaba la misma clase para todos. Será individualizada. “La rápida digitalización de las instituciones educativas permitirá la instrumentación sin precedentes del proceso de aprendizaje. La computación cognitiva ayudará a calcular cómo cada alumno aprende para crear un sistema flexible que se adapte continuamente al alumno, y así ajustar las clases a ese estudiante y comprobar su respuesta.”
Adiós al “diga 33”. Los doctores no llevarán en el bolsillo el estetoscopio, sino el ADN del paciente. No es ficción, de hecho ya por 99 dólares y una semana de tiempo se puede realizar, como ya lo han demostrado en la práctica. Luego los doctores deberán interpretar los eslabones débiles de la cadena del paciente. “Hoy en día, las pruebas de ADN para ayudar a tomar decisiones de tratamiento son todavía escasas”, dice IBM. “Pero la tecnología hará de esta prueba la corriente principal de tratamiento. Se hará más rápido, más barato y con mucha más frecuencia. Además de las pruebas de ADN para algunos tipos de cáncer, habrá opciones de tratamiento personalizado para la apoplejía o enfermedades cardíacas.”
Poli de mensajería. Se acabará el hackeo de cuentas personales, y la pérdida y olvido de contraseñas y claves dejarán de ser un tormento. Habrá un policía personal online que detectará cualquier actuación extraña. Ya hay algo de esto. Algunos usuarios de Google quizá ya han advertido que, cuando viajan a un país no habitual, reciben un mensaje sobre la entrada en su Gmail personal desde un sitio al que no está acostumbrado. Y deben, entonces, confirmar contraseñas. Es un primer paso de la buena aplicación del conocimiento (y datos sobre privacidad) que tienen estos grandes sobre los actos de sus clientes. “Este tutor –dice IBM– velará, aprenderá y responderá en función de su contexto y del comportamiento del usuario en sus diferentes dispositivos. Tendrá la capacidad de asimilar grandes cantidades de datos y sacará deducciones de lo que es la actividad normal o razonable y lo que no lo es. Luego intervendrá en nombre del usuario –con su permiso– para impedir el uso fraudulento.” Recientemente, el que suscribe recibió una comunicación de Google de si era cierto que quería abrir mi cuenta desde Bulgaria. Al contestar que no, Google lo bloqueó.
La ciudad a mi gusto. El tema de la ciudad inteligente es recurrente, pero lo cierto es que se avanza. Ya hay farolas que se encienden cuando se acerca un transeúnte o papeleras con sensores que avisan cuando están llenas. El smartphone será el instrumento básico para moverse por la ciudad. “Las personas pueden tener con él información sobre todo lo que está pasando”, dice IBM. “Debido a que el sistema cognoscitivo ha interactuado con los ciudadanos de forma continua, sabe lo que les gusta y puede presentar opciones más adecuadas.” Lo que les gusta y sus costumbres; por ejemplo, prevé los atascos en función del día, la lluvia, la hora y los hábitos de las personas. El smartphone avisará que se salga de casa diez minutos antes en función de esos parámetros.
Vuelve la tienda de barrio. Nada desaparece, pero todo cambia; la tienda de la esquina, también. Volveremos a ella, pero conectada a Internet y a nuestro móvil. Así conoceremos las ofertas del día, y la tienda, nuestros gustos. En el futuro, los minoristas aumentarán los niveles de participación y personalización en la compra. Será la fusión de lo mejor de la tienda física: el tocar y llevarse el producto, con la riqueza de información (ofertas instantáneas, gustos del comprador) de las compras por Internet.
En 2006, primera edición lanzada por IBM, predijo en cinco años, es decir, en 2011, el desarrollo de la telemedicina, la geolocalización en los móviles, la traducción simultánea por reconocimiento de voz, el empuje de la nanotecnología y la implantación de tecnologías 3D. Todo ello, en mayor o menor grado, es una realidad, aunque sobresale la implantación de tecnologías ligadas a los smartphones, como geolocalización y traductores por voz.
* De El País, de Madrid. Especial para Página/12.

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