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domingo, 25 de enero de 2009


excesos de internet en la argentina
Florecen en la Web y sin control los falsos productos medicinales
Más de 300 sitios locales de la Red ofrecen curas para todo tipo de males, incluido por supuesto el cáncer. Pero se trata de pseudotratamientos que no tienen convalidación alguna de expertos y en algunos casos han llevado a internaciones y hasta a la muerte. La agencia del Estado que controla los medicamentos emite comunicados y prohibiciones, pero la misma naturaleza cambiante de Internet hace que el control sea virtualmente imposible. El té de Kombucha y su furor entre ricos y famosos. Qué hay detrás de un negocio millonario de inescrupulosos.
Por Florencia Ballarino

Desde un jugo de Tahití que promete eliminar las úlceras gástricas hasta unas gotas fitoterapéuticas que aseguran poder curar el cáncer, Internet se ha consolidado como el medio para publicitar y vender productos pseudomedicinales. Ya no se trata sólo de la venta de suplementos dietarios o la famosa píldora azul, en la Web hay unos 300 sitios argentinos que ofrecen todo tipo de alimentos y medicamentos sin ningún tipo de control.
Es el caso del té de Kombucha, las gotas Green Sap y recientemente el jugo de Noni. Los tres productos tienen en común que se venden sólo a través de una página Web –no cuentan con un domicilio físico ni legal– y en sus publicidades prometen efectos terapéuticos contra todo tipo de enfermedades: desde el cáncer hasta la psoriasis, aunque ninguno está inscripto en la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) como especialidad medicinal.
También los sitios on line Mecadolibre.com y Deremate.com comercializan este tipo de productos. Allí se puede comprar el jugo de Noni, hecho a base de una fruta tropical que según su vendedor “combate las células cancerosas y regula la hipertensión arterial”, a $ 199 el litro. De igual modo se ofrece “el auténtico té de Kombucha”, una infusión que se elabora mediante la fermentación de un supuesto hongo chino y que alcanzó gran popularidad entre famosos y seguidores de la medicina oriental, que incluso llegaron a usarlo como estimulante (ver recuadro). La ANMAT prohibió su venta en 2005 tras un informe de la Australian Adverse Drug Reactions. Allí se advertía que el uso a largo plazo de este producto era tóxico y podía alterar el funcionamiento del hígado en las personas y hasta causar infecciones.
Engaño. En el sitio web www.curadelcancer.com se ofrecen las gotas fitoterapeúticas Green Sap, “que actúan contra el cáncer”. Para dar credibilidad al producto, se menciona que los estudios científicos fueron realizados en el Conicet, a través del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (Cefybo). PERFIL se comunicó con Ana María Franchi, directora del Cefybo, quien aclaró que allí sólo se realizaron “pruebas preliminares que no fueron concluidas porque la empresa decidió retirarse”. La ANMAT recurrió a la Justicia Penal y logró prohibir el uso y comercialización de Green Sap. María José Sánchez, coordinadora del Programa de Pesquisa de Medicamentos Ilegítimos, explicó que “el producto era publicitado como un medicamento oncológico y no tenía la autorización necesaria” para estos casos.
Para Mónica Castro, de la Unidad de Transferencia del Instituto de Oncología Angel Roffo, “el sitio brinda información inexacta porque se enumera una serie de patologías, entre ellas el cáncer, que tienen indicación de antioxidantes cuando no hay nada definitivo con relación a ese beneficio”. Castro comentó además que todos los días recibe consultas por nuevos medicamentos o alimentos que prometen curar el cáncer. “Se lucra con la desesperación. Yo siempre les digo a mis pacientes que las terapias experimentales o en fase de prueba son gratuitas. Que no gasten plata”, sostuvo la oncóloga. “Atendí numerosos casos de intoxicación y hasta de graves infecciones por consumir alimentos o medicamentos que no cumplían con las normas de seguridad sanitaria”, agregó.
Publicidad. A pesar de que rigen prohibiciones de venta y uso, estos productos continúan publicitándose por Internet. Las autoridades sanitarias dicen que “esta modalidad de difusión plantea un escollo para efectivizar una medida de prohibición” y aunque los casos descubiertos son elevados a la Justicia Penal, la lucha contra los sitios de venta ilegal por el momento continúa siendo desigual.
Para Marcelo Peretta, secretario del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, el principal problema es que cuando se detecta una infracción los sitios cierran o se mudan a otra dirección web. “Es muy difícil localizar a los responsables de los dominios”, dijo. La solución pasa por contar con una normativa clara que vincule el sitio a un domicilio real y un farmacéutico responsable. “En los EE.UU. existe desde 1999 un registro para que los consumidores puedan consultar y saber cuáles están autorizados”, indicó.
En este sentido, Castro opinó que falta difusión para conocer cuáles son los medicamentos prohibidos por la ANMAT. “Los pacientes no saben que deben consultar a la página de ese organismo para saber si un medicamento es seguro antes de consumirlo. El referente sigue siendo el médico”, agregó. Desde la ANMAT, Sánchez aconsejó no comprar productos por Internet o en la vía pública: “Los medicamentos sólo deben adquirirse en farmacias habilitadas”.
El 90% de las páginas es ilegal
Uno de cada diez medicamentos que se comercializan en el mundo es falso, porcentaje que llega al 50% en los países menos desarrollados, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La cifra aun es más elevada cuando los productos se ofrecen por Internet, donde el 62% de las medicinas es fraudulento y el 90% de las páginas web que las venden, ilegal.
“Los fármacos falsos son una grave amenaza para la salud pública. En el mejor de los casos lo único que hacen es no ofrecer mejoría a quien lo toma, pero su ingesta puede agravar una enfermedad, producir reacciones adversas, crear resistencias e incluso provocar la muerte”, advirtió en 2008 Howard Zucker, adjunto del director general de la OMS para fármacos y tecnología de la salud, durante un seminario sobre el tema. El crecimiento de la venta de medicamentos ilegales también preocupa a las autoridades sanitarias de Argentina. María José Sánchez, coordinadora del Programa de Pesquisa de Medicamentos Ilegítimos de la ANMAT, sostuvo que en 2008 se realizaron 2.050 inspecciones a farmacias y 499 a laboratorios de todo el país para verificar la legitimidad de los productos. De las 990 muestras procesadas, elaboraron 50 prohibiciones de medicamentos que después se publicaron en el Boletín Oficial.
Famosos: tomar y sobrevivir
Fanáticos de lo saludable o seguidores de la medicina oriental, varios famosos argentinos se unieron a la moda del té de Kombucha y se encargaron de difundir sus supuestas virtudes. La mayoría desconocía que desde 2005 existe una prohibición de la ANMAT para consumir este producto por considerarlo perjudicial para la salud. “Como Madonna, yo tomo Kombucha todas las mañanas. Es un preparado de té fermentado que a mí me prepara mi suegra. Ayuda a eliminar toxinas y equilibra los estados de ánimo”, le dijo a Caras la conductora Viviana Canosa.
La pareja de actores Carola Reyna y Boy Olmi también lo probaron, aunque en la actualidad no lo consumen. “A Boy se lo recomendó un amigo y le dijo que tenía propiedades para tener más energía. Aunque nunca le produjo daño, hace unos años Boy dejó de tomarlo. La verdad, no sabía que estaba prohibido”, le contó una sorprendida Reyna a PERFIL.
Otro de los que no pudieron resistirse a la moda Kombucha fue el cantante Ricardo Mollo, quien en la quinta/estudio de Divididos en Parque Leloir acostumbraba a tener varios frascos con el té fermentado por un hongo chino. Todo esto antes que la ANMAT, siguiendo a una agencia estatal australiana, decidiera sacarlo del mercado por su alta toxicidad y efectos adversos.

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