El tamaño sí importa
A fines de los años ‘50, en un desafío para la economía de posguerra y para la industria automotriz, la British Motor Corporation (BMC, fusión casi obligada de Morris y Austin) ideó un pequeño auto, para satisfacer las necesidades de la época.En 1957 llegó el primer prototipo y, finalmente, el 26 de agosto de 1959, la BMC presentó el Austin Seven y el Morris Mini Minor, que adoptaron el nombre oficial de Mini desde 1969. Casi 52 años después, Mini es una de las marcas más sólidas del mundo, gracias a un éxito basado en una acertada estrategia de renovación y mantenimiento de sus atributos, sobre todo de su principal valor: el tamaño.
Con coherencia y constancia, Mini (en manos de BMW desde fines de los ‘90) ha explotado ese atributo fundacional de diversas maneras, pero siempre con espíritu innovador.
Sólo por mencionar un par de ejemplos, en 1969, el auto (y su tamaño) se convirtió en protagonista absoluto de “The italian job”, película encabezada por Michael Caine que tuvo su remake (con Mark Wahlberg y Charlize Theron) en 2003. Y en abril de 1999, el doble de riesgo Russ Swift estacionó un Mini entre otros dos Minis en un espacio sólo 33 cm más largo que el auto.
En línea con este tipo de promoción y con el enfoque de deportividad que la marca le imprimió a su identidad, la agencia holandesa BSur desarrolló un spot que demuestra, una vez más, la potencia de Mini a la hora de marcar tendencia: es el primer comercial que utiliza la tecnología 3D en versión slow-motion.
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