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domingo, 1 de septiembre de 2013

Descifrar datos, el nuevo reto en Internet

En Buenos Aires, periodistas, diseñadores y programadores de distintos países se reunieron tres días en el Hacks Hackers para compartir experiencias digitales que "liberan" la información pública escondida en la red y la ponen a disposición de todos.



El lugar es una antigua fábrica abandonada que una inversión privada transformó en un centro cultural muy cool, el Konex, en pleno barrio de Once porteño. Allí, en donde alguna vez hubo obreros en una línea de producción, hoy se repiten una y otra vez palabras como datos, scrapping, hacking, documentos, visualizaciones, mapas y otras que forman parte del código común de oradores, expositores y asistentes al Hacks Hackers Buenos Aires, capítulo argentino de un encuentro internacional que reúne año a año, en distintos países, a periodistas, diseñadores y programadores (o desarrolladores, como se elige llamarlos aquí).
El objetivo del evento que terminó ayer es compartir conocimientos y experiencias que usan el periodismo, el diseño gráfico y la programación informática para "liberar" datos, ese capital gratuito y abundante disponible hoy en internet aunque caóticamente diseminado y casi siempre encriptado en archivos ilegibles (o inaccesibles), que los hackers vienen ahora a democratizar y hacer visible con tecnología (software) libre y gratuita.
"Hay más de 900 participantes. Podemos decir oficialmente que éste es el Hacks Hackers más grande del mundo", anuncia al micrófono cuando le toca dar su charla a Dan Sinker, un estadounidense de bizarra barba larga que representa a la Mozilla Foundation, una de las impulsoras de estos encuentros. Desde las butacas el público aplaude y aprovecha para dar descanso a sus manos hiperocupadas en las pantallas de sus smartphones, tablets o netbooks que brillan en la oscuridad de la sala mayor del Konex.
Pese a que lo parece, no es éste un congreso de nerds, esos genios perdedores que el cine y la TV estereotiparon hasta volverlos ganadores. No, en el HHBA los "aparatos" son sólo la herramienta para estimular la creatividad y la colaboración entre gente que no se conoce (algunos ni siquiera viven en Argentina; han llegado de China, EEUU, Inglaterra, Kenia, México, Brasil, Chile, Costa Rica...) pero que está interesada en "reiniciar" a los medios y confía -o cree ciegamente- que esto es el futuro del periodismo.
Feria de oportunidades
Mientras en el escenario pasan una tras otra las keynotes (charlas) y en la antesala se desarrollan los workshops (talleres), en la nave central, un galpón sin nostalgia de la antigua fábrica, encontramos la Media Feria.
Acomodados en mesones uno al lado del otro, los expositores -la gran mayoría sub 35- orientan la pantalla de sus computadoras hacia el público como si fuera una feria de ciencias escolar pero del mundo digital.
No buscan vender nada. Sólo mostrar sus desarrollos que utilizan bases de datos públicas transformadas en visualizaciones, mapas o sitios webs que ofrecen para el uso de todos. Porque la lógica de esto es la gratuidad, la colaboración, el trabajo en equipo, para enriquecer lo que alguien empezó con el aporte de los demás.
"Nosotros analizamos los datos del portal que abrió la Nación y nos interesó lo de la capacidad hotelera de las 55 ciudades del país. Entonces hicimos una visualización en donde se ve dinámicamente, en el tiempo, cómo la gente por ejemplo viaja a la costa en el verano y en la temporada baja elige otros destinos", dice detrás del mesón Pablo Paladino, de Hotel Viz, un mapa de la Argentina que va mostrando estadísticamente la ocupación hotelera a través de círculos que se inflan como globos de acuerdo a en qué ciudad apoyemos el mouse o el dedo.
El sitio -que ganó el Hackaton nacional hace un mes- fue construido con información de Datospublicos.org, un portal del gobierno nacional de reciente lanzamiento que comparte vecindad en la feria con uno similar del gobierno porteño, dejando de lado en el mundo virtual las rencillas que los enfrentan en el real.
"¡Quién sabe si de aquí no saldrá el próximo Mark Zuckerberg"!, bromea alguien pero algunos no lo toman como una humorada. Es que en el lugar se respira espíritu emprendedor y mucha pasión por el "cambio", otra de las palabras de moda en el HHBA. Allí están los grandes medios nacionales que han ido a comprobarlo: TN, La Nación y la agencia oficial Télam tienen sus mesones mostrando sus experiencias en periodismo de datos.
Con ellos se mezclan Chequeado.com, un sitio que chequea si lo que declaran los políticos argentinos tiene asidero real; Cargografías, un proyecto para conocer la trayectoria en cargos públicos de todos los protagonistas de la política del país; Poderopedia, una base de datos de perfiles y mapas de conexiones de las personas, empresas y organizaciones más influyentes de Chile; ProPublica, una ONG que produce periodismo de investigación de interés público en EEUU; y hasta VotaloBotalo, el crédito mendocino que viene ganando terreno en América Latina.
En todos los proyectos, el software libre (programas informáticos gratuitos y modificables) es el rey. Ahí está Vivimos Juntos para demostrarlo: utilizando D3, una "librería" que permite generar gráficos, programarlos y verlos en 3D, sus hacedores construyeron una visualización que muestra la concentración de la población en el país en unos pocos centros urbanos. Con precisión matemática, la aplicación (que se puede ver en www.arena.palamago.com.ar/poblacion) va desplegando las cifras en un mapa tomando como base los datos estadísticos del último censo nacional. ¿Complicado de construir? Para nada: dos pibes lo hicieron, en sus ratos libres, en menos de una semana.
Es que la velocidad es clave para desarrollar iniciativas hoy en el mundo de internet porque mañana todo cambiará, hay que adaptarse rápido y hacer cosas nuevas. Ahí esta el gran Hackatón del último día del HHBA, cuando público, oradores y expositores se mezclan sin distinción de nacionalidad, saberes ni pergaminos, sentados alrededor de los mesones y frente a sus computadoras para tirar ideas y desarrollarlas allí mismo.
En equipo, periodistas, diseñadores y programadores juntos, trazando el camino al futuro que avizoran más pronto que tarde.
 

Llega MagnusG : el Viagra femenino con el sello de Sidus

El laboratorio Sidus lanza Magnus G, un suplemento energizante que tiene la finalidad de mejorar y potenciar la potencia sexual femenina, por eso se lo conoce como un “Viagra” femenino.
FLYER MAGNUS GEl laboratorio Sidus ya tiene dentro de su portfolio la línea Magnus, que contiene la droga sildenafil que es la base del conocido “Viagra”.
Ahora lanzan esta propuesta para las mujeres como un alternativa complementaria y diferencial dentro del mercado.
Según se adelantó el efecto de este suplemento es acumulativo, o sea, con el correr de las semanas y de la toma continua se va sintiendo con mayor fuerza el efecto que provoca en los encuentros íntimos.
Para el lanzamiento Sidus tiene prevista la participación del experto sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff. Y obviamente el nombre elegido en este caso apunta a vincularlo con el “punto G“.

14% de publicidad digital mundial se pautará en móviles este año

14% de publicidad digital mundial se pautará en móviles este año


sms, celular
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San José (Redacción).
De 14% a 36% pasará el porcentaje de la publicidad digital que se pautará en dispositivos móviles a nivel mundial entre los años 2013 y 2017.
Así lo vislumbra eMarketer en un informe publicado en su sitio, donde asegura que este año se invertirán $117.600 millones en publicidad digital.
“La publicidad digital sigue creciendo de manera significativa y una gran parte es atribuible a los móviles en particular”, afirman.
América del Norte seguirá siendo el mercado de la publicidad digital, el número uno en todo el periodo analizado y, de hecho, ahí la mitad de la publicidad digital será pautada en móviles.
En general, eMarketer predice un aumento del 2,8 % en el total de la inversión publicitaria que se hará este año. La cifra crecerá entre 4% y 5% entre el 2014 y el 2017.

Los jóvenes de la tecnología se ven reflejados en el CEO de Microsoft

Tecnología
Tanto Steve Ballmer como Bill Gates han sido los responsables de relegar a históricas compañías del sector, pero tras el retiro del actual ejecutivo la firma es vista como una advertencia de los vertiginosos cambios en la industria
 
Steve Ballmer dejará de comandar Microsoft en un año. Foto: Archivo 
 

SAN FRANCISCO - Como joven ejecutivo en Microsoft, Steve Ballmer ayudó a derribar gigantes de la tecnología más viejos y de movimientos más lentos, como la Digital Equipment Corporation , Wang y Novell.
En estos tiempos le toca a Microsoft defenderse de los recién venidos, debatiéndose por competir en un mundo computacional que es cada vez más móvil y basado en una "nube" de computadoras conectadas por Internet, a las que muchos clientes acceden al mismo tiempo. Es todo parte del ciclo de vida inevitable para las compañías de alta tecnología. "Verse sacudido es la característica que define a esta industria", dijo Aaron Levie, CEO de Box, una compañía de almacenado de datos online. "Se puede incluso tener un casi monopolio como lo tenía Microsoft, y luego todo es redefinido".
Ballmer no tendrá que conducir a Microsoft al futuro; el viernes pasado anunció que se retira en un año . Pero jóvenes ejecutivos como Levie no se relamen por la salida de Ballmer. Saben bien que algún día -si es que tienen la suerte de ser tan exitosos como Ballmer- podrían enfrentarse al mismo problema.
Es rara la compañía de alta tecnología que logra prosperar de una generación tecnológica a otra. Solo unas pocas de las grandes -IBM, Intel y Apple- lo han hecho. Y aún no está claro si Microsoft tiene camino abierto

"Simplemente alimenta mi ya saludable sentido de paranoia" dijo Levie. Es rara la compañía de alta tecnología que logra prosperar de una generación tecnológica a otra. Solo unas pocas de las grandes -IBM, Intel y Apple- lo han hecho. Y aún no está claro si Microsoft tiene camino abierto para sumarse a esa lista de reyes multigeneracionales.
Ballmer estuvo estrechamente identificado con la revolución de la computadora personal, y luego con el software corporativo en servidores. Esas innovaciones le atrajeron a Microsoft el dinero y el talento necesarios para adaptarse a los inicios de Internet, con el navegador Explorer, y le permitieron diversificarse a los juegos online.
Lo que no pudo comprar para Ballmer, dice la joven generación en tecnología, fue una clara visión del futuro. Apple y Google han encabezado el desarrollo de los teléfonos inteligentes y una larga lista de compañías como Amazon.com han encabezado el desarrollo de la computación en la nube. Microsoft, mientras tanto, a menudo ha tenido que alcanzar a los líderes.
"Toda tecnología aspira a ser un legado" dijo Scott Dietzen, CEO de Pure Storage, una nueva empresa dedicada al almacenamiento de datos. "Es eso o la obsolescencia".
"El factor más poderoso -agregó- es que el mejor talento es atraído por la idea de hacer algo que cuestione ese legado, algo nuevo y fresco. Y en este negocio los mejores son tanto más productivos que todos los demás".
Durante el período de Ballmer como CEO de Microsoft, la compañía tuvo un crecimiento considerable. Ballmer encabezó la creación del sistema operativo Windows Phone , que tuvo buenas críticas pero ha tenido problemas para traccionar en el mercado, y los esfuerzos de Microsoft en computación en la nube. También bajo su liderazgo, la compañía adquirió Skype , un servicio de comunicaciones por Internet, por 8500 millones de dólares y pagó otros 1200 millones por Yammer, una red social para negocios. Pero los grandes saltos, se trate de las búsquedas en Internet, los teléfonos inteligentes o el software con base en la Red, se han dado por lo general en otro lugar distinto a Microsoft.
 
Aaron Levie, fundador de Box.com. Foto: Flickr/Robert Scoble (bajo licencia CC)
 

Levie, de 28 años, creció cerca de la sede de Microsoft en Redmond, Washington. Varios de los padres de sus compañeros de estudios trabajaron para Microsoft. Son pocos los de su generación que siguieron a esos padres. Y de los que lo hicieron, dijo, son pocos los que se quedaron en la empresa.
"Pienso en tener 40 o 50 años y verme desestabilizado" dijo Levie, cuya compañía se fundó en 2005. "Se puede ser un visionario y tener un gran modelo de negocios, pero ninguna compañía de tecnología puede evitarlo. No hay manera rápida de hacer la transición a la siguiente cosa importante".
Lo más cerca de una garantía que se tiene, dijo, es ser "como Amazon: bajar los precios al piso antes que la competencia, mantener reducidos los márgenes de ganancias y dificultar las cosas a los demás".
"Tomó una compañía con ingresos por US$ 20.000 millones y la convirtió en una compañía de US$ 78.000 millones", dijo Levie. "Pero no se puede contar con estar más de una década en la cima".-

Ballmer ingresó a Microsoft en 1980 y el software de la empresa que dio el salto, Windows 3.0, se comenzó a vender en 1990. Sus acciones llegaron al pico en diciembre de 1999; poco antes Ballmer había reemplazado a Bill Gates, el cofundador de Microsoft y su amigo íntimo, como CEO. Desde entonces, las acciones de Microsoft han caído alrededor del 33 por ciento. Microsoft tiene 38 años, tres años menos que la edad en la que Digital Equipment y Wang desaparecieron. Novell, que fue fundada en 1979, fue adquirida por la Attachmate Corporation, un grupo de inversión, en 2011.
"Tomó una compañía con ingresos por US$ 20.000 millones y la convirtió en una compañía de US$ 78.000 millones", dijo Levie. "Pero no se puede contar con estar más de una década en la cima".
Esa sensación, que el éxito real dura una década más o menos, persigue incluso a los más exitosos de la nueva cría de ejecutivos tecnológicos.
Aneel Bhusri, co-CEO de Workday, una compañía de software de administración de empresas con base en la nube, con una capitalización de mercado de US$ 13.000 millones, recordó compartir una cerveza unos pocos años atrás con Marc Benioff, fundador y CEO de Salesforce, una compañía de US$ 25.000 millones que ofrecía software de ventas y marketing vía la nube.
"Eran los primeros tiempos pero teníamos confianza en la computación en la nube" dijo Bhusri. "Marc dijo que teníamos alrededor de doce años, y luego vendría otra cosa".
Bhusri no sugirió que sería otra cosa. Ese es el problema. Cuando uno está ocupado conduciendo su negocio, es difícil prever los cambios que podrían hacerlo caer, dijo Bhusri.
En un correo electrónico Benioff recordó la conversación y agregó este pensamiento: "La tecnología es un continuo, está constantemente bajando costos y haciéndose más fácil de usar. El rol del CEO es cabalgar ese continuo". El truco es siempre responder a la cosa mejor y más barata que viene.
Algunos dicen que aunque Ballmer trató de alterar el curso de Microsoft e ir más allá de la computación personal, no logró comprender plenamente lo amplios y profundos que serían los cambios con la nube y el móvil.
 
De izquierda a derecha, Eric Rudder, Kevin Turner, Jeff Raikes y (abajo) Terry Myerson, Tony Bates y Julie Larson-Green, ejecutivos senior de Microsoft que podrían ser el futuro CEO. Foto: Reuters 
 

"Microsoft tenía teléfonos, Microsoft tenía tabletas, pero trataron de poner Windows en ellos" dijo Zach Nelson, CEO de NetSuite, productor de software con base en la red para negocios. "No podían dejar atrás el mundo de la PC, aunque vieron venir el cambio".
Algunos ejecutivos de Microsoft si vieron el cambio. Ray Ozzie, el sucesor de Gates como principal arquitecto de software en Microsoft de 2005 a 2010, dijo en su memo de despedida a los empleados de Microsoft, que tenían que imaginarse un mundo post-PC. ¿Cómo sería, escribió, un mundo así?
"¿Cómo lograrían los clientes hacer el tipo de cosas que hacen hoy?", escribió. "En nuestra industria, si se puede imaginar algo, se puede crear". Ozzie, que se dice que se sentía frustrado por el lento ritmo con que sus innovaciones se convertían en productos en Microsoft, también urgió a los trabajadores a actuar rápidamente.
A fines del año pasado Ozzie consiguió US$ 4 millones para Talko, una nueva empresa que se dice que está desarrollando aplicaciones móviles con base en la nube para interacción social.
Entre la generación de Ballmer de ejecutivos de tecnología, el desempeño de sus acciones no es precisamente la peor. Las acciones de Cisco Systems, el mayor fabricante de equipo de redes para computación, han caído 54 por ciento. Las acciones de Oracle, una de las mayores compañías creadoras de software para negocios del mundo, han caído 30 por ciento.
Dell, que ahora está tratando de dejar de cotizar en bolsa como parte de su recuperación, vio caer sus acciones 70 por ciento. Sun Microsystems, una de las compañías tecnológica más influyentes, fue comprada por Oracle en 2010 por US$ 5600 millones, un 88 por ciento por debajo de su valor en 2000.
Esas cifras parecen convencer a la nueva generación que realmente están derrotando a los viejos dominadores. Pero la pregunta que subsiste es: ¿y ahora qué? "Se puede imaginar un mundo sin Windows, pero no sin redes, por lo que la nube parece que no puede desaparecer" dijo Nelson de NetSuite. "Estamos en el centro del lugar hacia donde está yendo el mundo".
"No puedo decir que sea la última arquitectura computacional", dijo. "Es mi última arquitectura. La PC fue la última de Ballmer".

tendencias

inesperado revival sonoro  

A cincuenta años de su creación el casete vuelve a estar de moda

Como sucede con el vinilo, tiene fans en todo el mundo que reivindican la tecnología que debutó en 1963. El próximo sábado, celebraciones.

  • Por Josefina Hagelstrom | 01/09/2013 | 03:10

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Coleccionista. Paco Gallardo, de la disquería Exiles. Junto con el revival volvió la venta de aparatos para oírlos: esta semana vendió tres walkmans.
Cuando grababa su último disco, Diego Bulacio (33) –más conocido como dj Villa Diamante– quiso experimentar y reciclar sonidos, y para eso les pidió a sus amigos que le regalaran casetes que ya no usaban. Juntó más de cien muy rápidamente. Así, con mística ochentosa, ese objeto obsoleto para muchos, que pasó a ser parte de la historia de la tecnología, a acumularse dentro de cajas, o que otros directamente tiraron a la basura, volvió a tener movimiento en el país hace poco más de dos años.
Ahora, además, tendrá su resurgimiento oficial el próximo fin de semana, cuando en varias ciudades del mundo se celebre el International Cassette Store Day, para conmemorar el 50º aniversario de su nacimiento. En Buenos Aires, la sede será la disquería Mercurio que, junto a Hallo Discos y Cíncope Records, organiza la jornada en la que tocarán bandas y donde el protagonista será el casete (ver recuadro).
Bulacio es también uno de los cinco dueños de Mercurio, donde se pueden conseguir casetes mezclados entre discos y vinilos. Son, en su mayoría, de bandas under, que apuestan a este formato por una cuestión estética, y para quienes editar un disco –con sus altos costos– puede volverse casi imposible al principio. “Yo creo que ése es el juego, porque no son tan caros de fabricar y el formato es muy lindo”, dice. Algo parecido señala Paco Gallardo (29), dueño de la disquería Exiles, en Palermo, que hace un par de años sumó la venta de casetes –e incluso de walkmans (esta semana vendió tres)– a la de los vinilos. Primero llevó los que tenía en su casa (alrededor de 200) y ahora debe tener unos 400. “Me pasó que cuando iba a buscar vinilos me decían que tenían casetes y me los regalaban”, dice. Muchos son grabaciones caseras, escritas con birome, con canciones tachadas que dan cuenta de que por esa cinta se grabaron temas encima, una y otra vez. “Yo creo que nunca desapareció. Es como el vinilo, estuvo enterrado. Pero hoy vos pensás en un cd y creo que en duración el casete le gana, porque se la aguanta mucho más”, dice.
El Mató a un Policía Motorizado es una de las bandas más conocidas que en su último disco apostaron al casete. Hallo Discos tuvo a cargo la edición, que fue la primera de varias más. Los precios van de los quince a los veinte pesos, a diferencia de los discos y vinilos que superan los cien. En cuanto a la calidad del sonido, los melómanos dicen que no es peor, pero sí diferente. La principal contra que todos encuentran es que, con la cultura del walkman y del radiograbador desaparecida, ya casi nadie tiene dónde escucharlos. Aunque hay excepciones.
“Una vez nos pasó en una feria que vino uno que tenía un auto muy viejo y estaba cansado de no poder escuchar música. Entonces se compró un montón de casetes”, dice Federico Muñoz de Toro (21), de Cíncope Records, para quien el casete está resurgiendo –aunque no a nivel masivo– sobre el mp3 y el cd, que pierden cada vez más terreno ante el streaming de la música online. Hay otros casos. Eleonora Lotersztein es dramaturga y psicóloga. Y usuaria de casetes. “Lo uso porque me gusta escuchar canciones infantiles o de grupos que me gustaban cuando era más joven. Hace poco mandé a arreglar el equipo para que funcione bien la casetera”, cuenta. Agustina Alter (22), por su parte, se acuerda del primer walkman que le regalaron cuando tenía 8 años, cuando lo más emocionante le parecía poder escuchar la música de manera portátil. “Me encanta que vuelva el casete para escuchar en mi viejo walkman bandas nuevas”, dice ahora.
Otros decidieron darle un uso distinto, como convertirlos en accesorios. “Se nos ocurrió porque tenemos muchos casetes de esos que ya no los vas a escuchar nunca o los que grabaste de la radio. Empezamos a ponerles cadenas y después se nos ocurrió pintarlos para hacer de varios colores”, cuenta Marina Peque (27), quien junto a su novio hace collares de casetes.
Las modas se reciclan, y en tiempos donde las tecnologías avanzan sin parar hay nostálgicos que todavía apuestan a lo analógico.

clarin nunca reconocera su participacon en el golpe del 76 ,

Insólito editorial del multimedios más grande de Brasil, criticado ácidamente en las marchas de junio por haber sido sostén de la dictadura

El diario O Globo se arrepiente de haber apoyado el golpe de 1964

El texto reconoce como "un error histórico" el amplio soporte mediático que le dio a los militares que gobernaron ese país por 21 años. Reconoce que la gente gritando contra el periódico en las calles lo decidió a hacer el mea culpa.

  

 
A los directivos del grupo brasileño O Globo, uno de los más grandes del planeta, la idea del arrepentimiento les resultó ineludible cuando en las marchas que hace algunos meses asombraron a Brasil, los manifestantes gritaban consignas en las que recordaban el apoyo del periódico a la dictadura y así lo reconocieron en un editorial. No se sabe muy bien si el súbito cambio de mirada sobre el período más oscuro de la historia sudamericana del otro lado de los Andes tendrá que ver con el futuro aniversario del pinochetazo, pero también el presidente Sebastián Piñera dijo lo suyo ayer en relación con la participación civil en el derrocamiento de Salvador Allende (ver aparte).
Lo de O Globo, el multimedios nacido a partir del diario que Irineu Marinho fundara en 1925 –un gigante ultraconcentrado con ramificaciones en radio, televisión, cine, empresas discográficas y editoriales que factura más de 6200 millones de dólares anuales– supera sin embargo todo caso conocido en el periodismo internacional. En los principales periódicos estadounidense surgieron voces autocríticas por el apoyo al gobierno de George W. Bush en la invasión en busca de armas inexistentes en el Irak de Saddam Hussein. La semana pasada, el Washington Post presentó incluso un editorial con una fuerte autocrítica por la cobertura que hace 50 años le había dado al famoso discurso de Martin Luther King, "Yo tengo un sueño". Admiten no haber sabido ver el alcance histórico de ese mensaje del reverendo King, y eso que tenían como 60 periodistas entre la multitud que presenciaba el acto frente al monumento a Abraham Lincoln en Washington. 
En Argentina también hubo "pentitis" periodísticos. Pero no siempre para el mismo lado, como es el conocido caso de la revista Gente de abril de 1976, cuando bajo el título "Nos equivocamos", reconoce como un error haber acompañado el proceso democrático que había iniciado Juan Domingo Perón en septiembre de 1974. "Queremos decirles a nuestros lectores y al país. NOS EQUIVOCAMOS ¿Porque nos equivocamos? Porque también nos dejamos llevar por el impulso de 7 millones y medio de votos que creían que el peronismo era una solución", decía el texto, que ignoraba mientras tanto que afuera eran asesinadas miles de personas por esos militares a los que apoyaban.
El caso de O Globo aparece a casi cinco décadas del golpe militar y a 30 años del retorno a la democracia en Brasil. "El apoyo editorial el golpe del '64 fue un error", reza el editorial del grupo brasileño, para explicar a continuación que tras ingentes discusiones internas "la Organización Globo concluyó que, a la luz de la historia, ese apoyo constituye una equivocación."
Más adelante muestra la baraja: "desde las manifestaciones de junio, un coro recorrió las calles. 'La verdad es dura, la Globo apoyó la dictadura'. Y de hecho –reconoce el descarnado editorial– se trata de una verdad y, también de hecho, de una verdad dura". Después detalla que a la hora de armar la sección Memoria en el portal del multimedios se dieron cuenta de que deberían fijas posición sobre ese tramo de la historia del país. Lo que implicaba desnudar la participación del grupo en el golpe militar.
Más adelante deslizan que si bien no tuvieron la perspicacia de haber publicado ese arrepentimiento antes de que los manifestantes le recordaran su pasado, "las calles nos dieron aún más certeza de que la evaluación que se hacía internamente era correcta y que el reconocimiento del error, necesario". 
A continuación el editorial de O Globo recalca que el medio "concordó con una intervención de los militares, al lado de otros grandes diarios, como O Estado de São Paulo, Folha de São Paulo, Jornal do Brasil y Correio da Manhã. (..)  lo mismo que una parte importante de la población, un apoyo que se expresó en manifestaciones" en las grandes capitales.
"En aquellos momentos se justificaba la intervención de los militares ante otro golpe que sería desarrollado por el presidente João Goulart, con amplio apoyo de los sindicatos –Jango era criticado por querer instalar una 'república sindical'– y de algunos segmentos de las Fuerzas Armadas", argumenta el extenso documento.
El diario no se priva de incorporar a su particular justificación la "división ideológica del mundo en la Guerra Fría, entre el este y el oeste, comunistas y capitalistas". Pero culpa de agudizar esas contradicciones a "la radicalización de João Goulart ni bien 
consiguió por medio de un plebiscito revocar el parlamentarismo y quedar como presidente a raíz de la renuncia de Jânio Quadros". 
Abunda en increíbles consideraciones históricas el texto. Como cuando dice que "los cuarteles estaban intoxicados con la lucha política a izquierda y a derecha", lo que devino en el "movimiento de los sargentos" que resquebrajó la jerarquía militar "y entonces el oficialato reaccionó". 
"En aquel contexto, el golpe, llamado Revolución por O Globo durante mucho tiempo, era visto por el diario como la única alternativa para mantener a Brasil en una democracia", habida cuenta de que los militares "prometían una intervención pasajera, quirúrgica".
Por supuesto, la historia no fue esa y el propio Goulart caería víctima de la feroz dictadura militar, que sería un puntal en la conformación del Plan Cóndor y para todos los golpes militares de la región. 
"A la luz de la Historia, no hay razones para no reconocer explícitamente, que el apoyo a la dictadura fue un error, así como equivocadas fueron otras decisiones editoriales de ese período", admite el periódico, para juramentarse finalmente que "la democracia es un valor absoluto. Y cuando está en riesgo, sólo se puede salvar por sí misma".  «
 
 
Los cómplices pasivos en chile
El presidente chileno, Sebastián Piñera, recordó ayer que hay "muchos cómplices pasivos", como jueces y periodistas, en las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
El gobierno de los militares "tuvo sombras muy profundas" como "el atropello reiterado, permanente y sistemático de los Derechos Humanos", consideró Piñera en una entrevista al diario La Tercera.
Al cumplirse el próximo 11 de septiembre 40 años del golpe militar que derrocó al presidente socialista Salvador Allende, Piñera sostuvo que "hay muchos" responsables en las violaciones a los Derechos Humanos, entre los cuales están las mismas autoridades castrenses de la época. Sin embargo, destacó que también "hubo muchos cómplices pasivos", entre los que mencionó a jueces "que se dejaron someter y que negaron recursos de amparo que habrían permitido salvar tantas vidas", añadió.
Un hermano del mandatario, Juan Manuel Piñera, fue ministro de Trabajo y Previsión de Pinochet  y es considerado como el padre del sistema de jubilación privado de Chile. También de la reforma laboral que quitó muchos de los derechos que los trabajadores habían ido conquistando hasta la brutal destitución de Allende.
 
 
Decía roberto marinho
El diario justifica a la familia propietaria y recuerda que al cumpirse dos décadas de gobierno, "en 1984, Roberto Marinho publicó un editorial (donde) resaltaba la actitud de (el general Ernesto) Geisel en 1978 de restituir el habeas corpus y la indepedencia de la justicia". Pero también destaca que Marinho se asumía como alguien "fiel a los objetivos de la revolución, oponiéndose a quienes pretendían asumir la autoría del proceso revolucionario (...)olvidando que los acontecimientos se iniciaron (...) por exigencia ineluctable del pueblo brasileño". Y pontifica (Marinho) que "sin pueblo no habría revolución sino simplemente un pronunciamiento o un golpe, con lo cual no seríamos solidarios". Roberto Marinho, dice su exégeta, "siempre estuvo del lado de la legalidad". 
entrevista a martín sabbatella

"A Clarín se le acabó el libreto de mentiras"

El titular de la AFSCA evaluó las audiencias en la Corte por la Ley de Medios y defendió los argumentos del Estado.  

  

 
La tensión que produjeron las dos jornadas de audiencias públicas, organizadas por la Corte Suprema por la Ley de Medios, ya pasó. Para el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Martín Sabbatella, esta experiencia fue útil para demostrar, con firmeza argumental, la constitucionalidad de la norma y la endeblez de las explicaciones expuestas por el Grupo Clarín. Pero sobre todo, afirma, sirvió para demostrar que lo que está en juego es "la lógica de la voracidad del mercado contra la idea del Estado como regulador para garantizar derechos de toda la sociedad".
 
–El debate en las audiencias dejó entrever una disputa entre dos intereses muy definidos. Por un lado el interés público confrontado por las necesidades de una empresa poderosa... 
–La audiencia dejó en claro que los argumentos de la constitucionalidad son rigurosos, fuertes y se basan en tener la absoluta convicción de que el Estado tiene la facultad de regular el mercado de la comunicación audiovisual. Además, es absolutamente necesario hacerlo porque hay un mandato constitucional. Por lo tanto, regular el mercado garantiza la libertad de expresión, el derecho a la información y comunicación del conjunto de la sociedad. Los que defendieron la inconstitucionalidad tuvieron como único argumento la defensa del interés de la empresa o su rentabilidad y esta no puede estar por encima de los derechos que tiene el interés público. Eso quedó muy claro porque la lógica del pensamiento del Grupo Clarín gira alrededor de su escala y modelo económico y dice que hay que preservar. Obviamente, el Estado debe pensar en ser garante del conjunto de los derechos de todos los argentinos y no de una empresa en particular.
–¿Confrontaron dos paradigmas?
–Sí, la lógica de la voracidad del mercado contra la idea del Estado como regulador para garantizar derechos. La audiencia sirvió para dejar bien en claro sobre si la ley es o no constitucional. Nosotros defendemos algo justo, nos asiste la razón y desde el otro lado se notó que no podían defender su postura porque era imposible de hacerlo. Clarín dice que la aplicación de la ley puede fundirlos y demostramos que es absolutamente falso.
–¿De qué forma?
–Cuando todas las empresas de la Argentina presentaron su plan de adecuación, menos el Grupo Clarín, no quiere decir que tengan vocación suicida. Todo lo contrario, entienden que deben adecuarse a la ley y si tienen que vender, transferir o achicarse lo hacen porque toda ley antimonopólica propone eso. Una cosa es que la ley te limite la rentabilidad o el crecimiento y otra cosa que te haga inviable. El otro dato que lo demuestra es el socio de Clarín, que tiene el 40% de las acciones de Cablevisión, vino a la AFSCA para adecuarse. Este socio, que hace negocios en otras parte del mundo, no creo que sea un suicida. Ya transcurrieron cuatro años de mentiras e inventos de Clarín para frenar la ley. Me parece que se les acabó el libreto.
–Uno de los abogados de Clarín ya anunció que recurrirán a cortes internacionales en caso de un fallo adverso. 
–Clarín intentará hacer todo lo que pueda. Ya demostró (Héctor) Magnetto eso de no tener límite porque no está en la búsqueda de una empresa audiovisual exitosa. Esta ley no se los impide. Si hubieran adherido a la adecuación voluntaria presentaban su propio plan y continuarían siendo la empresa más importante del país. Sólo tendrían que convivir en armonía y equilibrio. Así se termina eso de que haya uno al que su tamaño le permite destruir a otras compañías con prácticas desleales. Los límites de la ley no les sirven porque les impiden manipular información, condicionar el rumbo del Estado y la democracia. 
–El dinero es la fuente del poder y no las ideas...
–Su lógica es clara. El poder económico les permitió condicionar el rumbo de la política, de la economía y, por ende, del país. Así lo hicieron durante décadas. Esto no lo inventamos nosotros los kirchneristas. Lo dijo (Raúl) Alfonsín en un discurso en la Sociedad Rural. Clarín afianzó su poder a través de la dictadura militar, con el Terrorismo de Estado, en los años noventa y también extorsionando a los cableoperadores Pymes con el fútbol. Con ese poder condicionaron la democracia y es cierto que no se bancan no decidir más.
–La ley contó con el respaldo de varios partidos pero que hoy mantienen silencio. ¿Se borraron?
–Esta ley fue una de las más debatidas y con mayor participación social. Que hoy no digan nada demuestra que para mantener su política actual, de confrontación directa con el gobierno, tienen que traicionarse a ellos mismos, sus propios rasgos constitutivos, sus orígenes. Decidieron ponerse al servicio de quien articula el arco opositor que no es otro que Magnetto. Sólo así consiguen centímetros en los diarios o minutos en las pantallas. 
–¿Y qué pasa si la Corte se expresa en contra del Estado?
–Sería una situación difícil porque no resuelve el problema que tiene la Argentina. Continuará la concentración mediática que sí lesiona la libertad de expresión y continúa existiendo el mandato de la Constitución para que el Estado lo resuelva.
–La Corte está ante una definición crucial...
–La Corte discute si esta herramienta legal se puede utilizar. Nosotros estamos convencidos sobre su constitucionalidad y las audiencias ayudaron a confirmarla porque Clarín no ofreció un argumento que demuestre lo contrario. Pero si la Corte falla en nuestra contra, el problema de la concentración mediática seguirá existiendo y no será un problema de este gobierno sino de la democracia.
–¿Y si señala una corrección en la ley?
–La ley es constitucional y no me imagino otro escenario.
–También debería ser difícil imaginar que la Corte priorice un interés particular, por más poderoso que sea, por el interés público.
–Nunca puede haber un interés particular por sobre el interés de todas y todos. Nunca puede estar el interés económico de una empresa por sobre la libertad de expresión, del derecho a la información y comunicación. Está en manos de la Corte si nuestra democracia sigue avanzando o retrocede. 
–Las empresas que cumplen con la ley deben estar mirando este proceso.
–Deben estar expectantes porque son parte de este mercado. Lo que es cierto es que el fallo de la Cámara, que tiene para análisis la Corte, está hecho a medida para el Grupo Clarín porque declara inconstitucional lo que afecta a los intereses del grupo y mantiene aquello que sí afecta a la competencia. Si esto no se corrige entonces Clarín mantendrá su posición dominante en el mercado con el agravante de que se regula a sus competidores y a ellos no. Esto generará un nivel de desigualdad e injusticia muy grande. Por eso creo que es preciso que se haga justicia y lo más justo es que esta ley de la democracia se pueda aplicar.
–Esta disputa legal está enmarcada en otra mayor y tiene mucho que ver con el tipo de país que quiere la Argentina.
–Así es. Porque la ley desnuda un debate entre la Argentina del futuro o la del pasado. La que se inauguró en 2003 es la que deja atrás el neoliberalismo y que recupera la idea de nación, patria y soberanía. Construye un nuevo paradigma donde el Estado tiene el rol de garante de una sociedad de derechos donde lo público deja de ser lo de nadie para ser lo de todos. Esta ley pone en evidencia si la democracia es la voluntad popular, que se expresa a través del Parlamento y en la Casa de Gobierno, o si deciden las corporaciones. Lo que debe quedar en claro es que el mercado sin Estado es mercado negro y en esta Argentina que estamos construyendo eso no corre más. «
 
REPORTAJE A DAMIAN LORETI, UNO DE LOS EXPOSITORES EN LA AUDIENCIA DE LA CORTE SUPREMA

“Quedó puesto el paradigma de la libertad de expresión”

Directivo del CELS y profesor universitario, explica que sustentabilidad y grado de rentabilidad son cosas distintas y que la ley no afecta la sustentabilidad de nadie. Ni siquiera la del Grupo Clarín si se aplicara plenamente. El enfoque del derecho internacional de los derechos humanos.

 Por Martín Granovsky
Hoy es profesor titular de Derecho a la Información. Empezó en 1987 como auxiliar de primera y a los pocos meses ya participaba en una mesa redonda sobre un tema: “¿Es necesario cambiar la Ley de Radiodifusión?”. Era el gobierno de Raúl Alfonsín y se estaba discutiendo el proyecto del Consejo de Consolidación de la Democracia. Directivo del Centro de Estudios Legales y Sociales, Damián Loreti dialogó con Página/12 tras su participación como amigo del tribunal en la audiencia convocada por la Corte Suprema antes de resolver el litigio planteado por el Grupo Clarín sobre artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
–¿Del debate surgió alguna pista de lo que puede hacer la Corte?
–Es difícil de responder. Las preguntas de la Corte fueron elaboradas por consenso. La formulación permite entender que quienes las escribieron comprenden los principios interamericanos de modo muy claro. Pero no puedo adivinar cuántos ministros las sugirieron. Igual estoy muy satisfecho por el buen nivel. Fue importantísimo poner delante de la Corte, y televisar, el paradigma de la libertad de expresión y el deber del Estado de defenderla. Y como profesor de Derecho a la Información estoy contentísimo. Tengo material a parvas.
–A partir del planteo de cada amigo del tribunal, sugeridos por el Grupo Clarín, quedó un gran tema de discusión: el del momento en que puede tornarse insustentable la actividad de un medio de comunicación. ¿Existe ese concepto en derechos humanos?
–En el marco del derecho internacional de los derechos humanos vinculado a la libertad de expresión, la afectación de la sustentabilidad es un condicionante. Existe, por ejemplo, un principio relacionado con la hacienda pública. También apareció el tema en el fallo de la Corte Suprema de 2007 sobre el quite de publicidad de manera arbitraria por parte del gobierno de Neuquén al diario Río Negro. Fue un modo de retaliación por contenidos.
–¿La LSCA tiene en cuenta el criterio de sustentabilidad para los diversos actores del ámbito de la comunicación audiovisual?
–Sí, por supuesto que sí. En términos de uso racional del espectro radioeléctrico lo tiene en cuenta. Pero tomo un antecedente previo. La Argentina venía de un proceso de congelamiento de espectro, de una década de cierre a la entrada de nuevos actores y de un rol absolutamente subsidiario, en el mejor de los casos, de los medios públicos. Entonces el primer debate fue cómo restañar los derechos de los que no habían podido entrar en el espectro. Pero la aparición de nuevos actores no tiene por qué afectar la sustentabilidad. Sí puede afectar el nivel de rentabilidad. Son cosas distintas. Uno de los expertos de la actora habló de una “actitud agresiva” respecto de la competencia. Si eso lleva a la compra de otro medio para después cerrarlo, la agresión termina en la liquidación de medios de comunicación no por parte de la aplicación de la ley sino por el resultado de esa agresión. Y pueden desaparecer, como ha ocurrido, dos señales de televisión local en una ciudad de la Argentina.
–¿Cuántos actores debería idealmente tener el mercado?
–Eso no lo tiene que decir la ley. La cuestión de fondo es el modo en que el Estado racionaliza normativamente el soporte para el ejercicio de la libertad de expresión. La Convención Interamericana de Derechos Humanos equipara la frecuencia radioeléctrica con el papel. Son soportes. Los relatores de la libertad de expresión le dieron una interpretación dinámica a esa idea y algunas veces hasta la aplicaron a la banda ancha. Ya que hablamos de sustentabilidad, en un modelo no demasiado lejano de televisión digital, con torre única y sin necesidad de que cada empresa tenga su transmisor, los costos bajarían. Estamos hablando de aire, ya sea codificado o sin codificar. En el caso del cable, lo que es hasta cierto punto impensable es la duplicación de red. Quien tiene una herramienta como el tendido a través de postes no debería obligar a duplicar los costos del posteo. Si no, aparecería otra barrera de acceso. En la ciudad de Buenos Aires los nuevos tienen que soterrar. Los viejos no. Entonces la barrera es inaccesible. ¿Cuántos millones de dólares hacen falta para tender postes? ¿Cuánto hace falta para arrendar los tendidos de los que ya existen? Así se ve hasta qué punto la LSCA sí tiene claro el criterio de sustentabilidad. El abaratamiento de las tecnologías es una clave para que un medio sea sustentable. La multiplicación de actores tiene que ver con la asequibilidad a las nuevas tecnologías y cámaras. Además, gracias a la LSCA ya existe una nueva industria de contenidos que generó en el interior del país una explosión. Hasta hace poco, pensar en ficción producida en el interior era ciencia ficción. Ya no. Hay más de tres mil inscriptos para los concursos. Y, como en el cine, la posibilidad de crear nuevos productos está apalancada. Como legalmente el año pasado se les dio a estos fenómenos el carácter de industria, el Estado pasó a tener mayor responsabilidad en ayudar a la creación de contenidos audiovisuales. En otros lugares del mundo, cosa que en la Argentina no se discute aún, hasta existe lo que se denomina “regímenes de subsidio al pluralismo”.
–¿Cómo puede determinarse, de manera sensata, cuándo hay afectación de sustentabilidad y cuándo hay afectación relativa de rentabilidad? La sustentabilidad puede ser un tema de derecho internacional de los derechos humanos. La rentabilidad está relacionada con la economía, la relación entre empresarios y trabajadores, la productividad...
–...estimaciones de gastos, ética empresaria, responsabilidad social... Constitucionalistas norteamericanos como Owen Fiss dicen que la sociedad es como un Parlamento. En un Parlamento hay reglas que determinan cuánto tiempo habla cada uno para garantizar que todos puedan hablar. La expresión que usan esos constitucionalistas es “multiplicación de las esquinas”. Y la Corte Interamericana falló que el derecho a la libertad de expresión no es un derecho declamativo. Implica contar con los medios técnicos necesarios para su ejercicio. ¿Hay que tomar reglas que faciliten la asequibilidad del acceso al ejercicio de la libertad de expresión? Esa es una postura. ¿O el Estado cumple con la limitación de no censurar, lo cual es muy importante, y luego se retira para que el mercado decida lo que el propio mercado quiera? Aclaro que lo segundo no sucede ni siquiera en un país como los Estados Unidos. La Corte Suprema de los Estados Unidos dice que la razón de ser de la ley Sherman, la Ley Antimonopolios de 1890, es que la antimonopolización debe ser aplicada. Es decir que tampoco en la tradición clásica hay derecho a predar mercados. No existe el derecho a colusiones para que otro no pueda participar. Ese es el dato central. La sustentabilidad lleva a otra reflexión, sobre la llamada “talla crítica”. El piso mínimo. Pero si alguien controla el 45 por ciento del mercado y evidencia un proceso de integración vertical y horizontal tan fuerte, no habrá otro que pueda tener esa talla crítica. La Corte preguntó, por eso, qué pasaría con el resto de los actores si solo ese criterio determina la independencia editorial. O qué pasaba antes de la fusión entre Multicanal y Cablevisión. ¿No había independencia? Si hoy se dice que esa fusión es imprescindible para la sustentabilidad, ¿significa que antes la actividad tal como se desplegaba no era sustentable?
–¿La LSCA previó asegurar la sustentabilidad de todos los actores?
–Sí. La LSCA no exige que nadie esté en peores condiciones que los que hoy están funcionando bien. Claro, el tema es dónde se descargan los costos. Si hay mercado cautivo y subsidios cruzados, adiós. Por eso la LSCA privilegia que el objeto principal de la actividad sea la comunicación social.
–¿Un actor dominante del mercado puede poner en juego no solo la rentabilidad sino la sustentabilidad de otro medio?
–En una ciudad del interior, ¿quién puede competir con el que domine a la vez el cable y el sistema abierto? Tendrá barreras de acceso impasables si hay soterramiento, y si quiere hacer televisión abierta se encontrará con otra barrera muy compleja: el otro ya cuenta con la venta de publicidad en paquete gracias a las condiciones preexistentes, a la existencia de un multimedios, a la fidelización sobre la base de descuentos si el avisador no pone publicidad en el otro medio... Hay que discutir en qué condiciones se pueden instalar los nuevos cuando las barreras están bajas. Y eso que hoy no está la presión de fútbol. ¿Quién podía competir, además, con la prestación del fútbol por parte del grupo dominante ya instalado?
–¿El cambio en las reglas de transmisión del fútbol afectó la sustentabilidad?
–No. Al contrario. Quien tenía monopolizado el fútbol siguió operando, es decir que no perdió sustento. Y el cambio de reglas les dio oxígeno a los canales de cable del interior. Antes tenían que comprar el fútbol y el resto del paquete. Más allá de aciertos o errores en la gestión de Fútbol para Todos, implicó un gigantesco aporte de oxígeno a los canales mientras no restaba sustentabilidad al Grupo Clarín. Antes uno pagaba tres veces para mirar un partido: el paquete, el decodificador y el partido estrella. Dejó de ocurrir. Claro que pudo haber habido una afectación a los costos. Pero el punto es que en esa época los fondos venían de los canales de cable del interior y obviamente de los usuarios. Tampoco habría afectación de sustentabilidad de Clarín si todo se redimensiona de acuerdo al cumplimiento pleno de la LSCA. Con el 35 por ciento del mercado quedaría en una de las mejores situaciones del mundo. También fue bueno discutir esto ante la Corte.
–En términos de debate público, ¿para qué sirvió la audiencia de la Corte?
–Mucha gente decía que no quedaba nada por discutir y que la Corte ya estaba al tanto de todo. Pero a la Corte nunca le llegó el expediente en las condiciones vistas en la audiencia. Venía con la sentencia de primera instancia, la apelación del Grupo Clarín, la respuesta del Estado, la sentencia de cámara y los dos recursos extraordinarios. Por eso yo pensaba que quedaría explicitado un debate que planteó muy bien otro amicus, Víctor Abramovich. Hay dos miradas sobre la libertad de expresión y el rol del Estado. Una es abstenerse de censurar –lo cual, siempre insisto, es un principio irrenunciable–, y a la vez limitar al Estado a la función de alguien que ordena el tránsito. La otra mirada se inspira en el derecho internacional de los derechos humanos, según el cual el Estado tiene que garantizar pluralidad. Eso afirman los relatores de libertad de expresión. Otro tema más de la audiencia: para cumplir con el principio de que los monopolios y los oligopolios conspiran contra la democracia porque restringen la libertad de expresión, ¿debe haber una regulación general o debe haber una regulación específica? Si solamente hubiera una regulación general, que es el planteo del Grupo Clarín, serían incompatibles con el sistema interamericano de derechos humanos todas y cada una de las reglas que rigen hoy los servicios audiovisuales en el mundo. Todas.
–¿También las reglas de los Estados Unidos o Europa?
–Incluso en los sistemas con fundamentos más neoliberales hay límites. En el informe del 2004 el relator de Libertad de Expresión dice que las reglas generales de defensa de la competencia no son suficientes para garantizar el pluralismo. Debe haber leyes específicas particularmente cuando hay uso de espectro como recurso finito. Una vez que uno admite la regla de las regulaciones específicas aparece otra discusión, tal como sucedió en la audiencia, y lo celebro. Es ésta: el control antimonopólico, ¿es ex ante o ex post? En las reglas de la economía de los bie-nes “materiales”, el principio general prevé el castigo y ocasionalmente la desinversión. En las reglas específicas de la libertad de expresión, desde el 2007 los relatores dicen que el principio debe ser que los monopolios y los oligopolios sean prevenidos porque el daño a la libertad de expresión no es reparable económicamente. La LSCA es compatible con esa línea. Previene la actitud predatoria de la libertad de expresión.
–Pero busca corregir lo existente. Por eso hay una discusión tan fuerte.
–Toma principios que nunca fueron rebatidos. El primero surge del fallo sobre el monopolio de la Standard Oil de la Corte norteamericana. Establece sancionar lo que hay y arreglar lo que sigue, porque de otro modo los efectos del monopolio continuarían, dado que se basarían en un poder obtenido ilegalmente. Luego viene la regla de la Unesco: cuando la situación de la libertad de expresión se ve comprometida, los Estados tienen algunas medidas que tomar. Rechazar pedidos de licencia de quienes ya tienen, rechazar pedidos de fusión porque una fusión puede avasallar la libertad de expresión y hacer cumplir reglas de desinversión. También contempla sanciones en caso de incumplimiento de esas reglas. Cuando hablan de la regulación, los propios relatores se refieren a la integración vertical y a la integración horizontal de un grupo empresario. Entonces, de nuevo, ¿en qué espejo uno se mira? Los relatores establecieron que el criterio debe ser ex ante, o sea preventivo. Si la Corte Suprema adoptara esa premisa, a mi criterio el caso quedaría resuelto de manera compatible con las normas interamericanas de derechos humanos.
–¿Por qué la LSCA no contempla Internet?
–Desde su nacimiento la LSCA fue acusada de obsoleta y de no regular Internet. Empiezo por lo segundo: bienvenido sea. Buscar una regulación de Internet es muy complejo. Es tanto un servicio como un soporte. ¿Quieren regular comercio electrónico, diarios electrónicos, podcast, correo electrónico? Lo que pierden de vista quienes dicen esto es que la LSCA no regula un soporte. Establece para ciertas actividades de la comunicación social –no para todas– una plataforma de pluralismo y diversidad por el uso de algún tipo de tecnología en determinadas condiciones. Pero los argentinos no inventamos la pólvora. En 2007 los europeos dijeron: “Todo aquello que está ofrecido como una parrilla de programación, es un servicio de comunicación audiovisual en línea, que tiene contenidos editoriales hilvanados y vocación de influencia sobre la opinión pública. A esto lo regulamos bajo la regla de la Convención de Diversidad Cultural de la Unesco”. Y luego argumentan: “Todo aquello que no sea una oferta de programación en línea o que tenga una vocación prevalentemente redaccional queda fuera de esa regla. Para eso no hay reglas ni siquiera de cuota mínima europea, que sí están vigentes para el servicio de comunicación audiovisual. Uno pincha y baja dónde y cómo quiere”. En Ecuador sí se regula Internet. Afortunadamente la LSCA no quiso regularlo.
–Otro punto que quedó nítido en la audiencia fue el debate sobre si los verdaderos monopolios u oligopolios no son las telefónicas.
–Cuando se quiso incorporar a las telefónicas dentro de la LSCA la queja fue fenomenal por parte de sectores de la oposición. Hay incluso un juicio de la Asociación de Televisoras de Cable contra el Ministerio de Economía. El proyecto original planteaba que para que una telefónica entrase a hacer video tenía que cumplir 13 premisas, casi el doble de lo que se le pedía a Telmex en México. Entre otras cosa se pedía, por ejemplo, contabilidad separada, se ponía un límite de una sola señal y se establecía que no tuvieran subsidios cruzados. Eso no cuadró. La Presidenta, acompañada de Gabriel Mariotto, que entonces era interventor del Comfer, y de Agustín Rossi, que era presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria, anunció públicamente que retiraría esa parte. Evidentemente la realidad política daba para aprobar una ley con ciertas cosas y no con otras. Además, todavía hay una regla de hierro: los servicios de telecomunicaciones van dentro de las normas de la Organización Mundial de Comercio, mientras que las reglas de radiodifusión o servicios de comunicación audiovisual están protegidas por la Convención de Diversidad Cultural y los Estados tienen la obligación de promoción y protección. Esta diferencia entre un carril y otro es clara en la legislación norteamericana, donde una misma ley regula de manera diferente de acuerdo a si se trata de conectividad o si el punto es un operador de televisión. En cuanto a cómo se llegará legalmente a encarar la convergencia digital, los europeos aún no lo tienen claro. Es una buena discusión. En los teóricos que me quedan por dar voy a usar el DVD de la audiencia con la Corte. Hay que acercarles a los estudiantes el objeto del debate. Espero que con todos los argentinos ocurra lo mismo, ¿no?
UN EXTRAORDINARIO DEBATE EN LA CORTE SOBRE LA LEY AUDIOVISUAL

El destape

El extraordinario debate sobre la ley audiovisual convocado por la Corte Suprema muestra un rasgo de madurez de la democracia argentina, que en diciembre cumplirá 30 años. Fue un paso gigantesco hacia la transparencia y expuso con nitidez el contraste entre la defensa de un interés económico y los derechos de la sociedad. Aunque el gobierno no siempre lo advierta, la Corte sigue siendo uno de los grandes activos de este período.

 Por Horacio Verbitsky
Durante dos mañanas y con un cronograma de precisión escandinava, que sólo contempló un cuarto intermedio de quince minutos, la Corte Suprema de Justicia escuchó todos los argumentos posibles a favor y en contra de la plena vigencia de la ley audiovisual. Lo sucedido constituye un paso gigantesco hacia la transparencia en el debate público sobre cuestiones de interés general. La apreciable diferencia en el desempeño de los equipos de abogados y especialistas presentados por el Grupo Clarín y por el Estado Nacional, y de los respectivos amigos del tribunal que apoyaron las posiciones de cada uno, conspira contra las pretensiones del multimedios, que hizo girar su posición sobre la menor rentabilidad que obtendría si cumpliera con la ley, pero no atinó a fundamentar de qué modo esto afectaría su libertad de expresión. La más afamada de sus defensoras no vaciló en decir que sólo el Grupo Clarín podía hacer periodismo de investigación crítico del gobierno, por la escala monumental de sus negocios. Frente a esta visión mercantilista, justificada en una posición liberal conservadora sobre la autonomía de la empresa que no admite límite alguno, la representación del interés público opuso una concepción estructural más propia de este siglo, que incluyó el derecho de todos a expresarse, el de la sociedad a recibir información de fuentes plurales y diversas, y la obligación del Estado de intervenir para asegurarlo. Una contradicción difícil de salvar apareció en la descoordinada defensa del Grupo Clarín. Por un lado sostuvo que la concentración que ha conseguido en los 68 años de vida que cumplió el primer día de la audiencia no excede del 40 por ciento del mercado audiovisual. Por otro, insistió en que si se atuviera al tope del 35 por ciento fijado por la ley desaparecería la única voz crítica que existe en el país. Ni intentó explicar por qué la diferencia entre democracia y dictadura dependería del control de ese 5 por ciento del mercado. Se ahorró una ridiculez adicional, aunque no parecería que haya satisfecho así la curiosidad de la Corte. Mientras circulan inevitables y contradictorias versiones acerca de cuándo y cómo votarán los jueces supremos, la argumentación vertida a lo largo de siete horas en las que pocas cosas quedaron sin decirse no sólo contribuye a ilustrar a los magistrados sino también al resto de la sociedad, destinataria de la ley cuya aplicación fue frenada por medidas cautelares interpuestas en distintos lugares por el mayor grupo de medios del país. La razonabilidad de ese techo del 35 por ciento se hizo evidente para todos.

Un equipo

Un aspecto llamativo de la audiencia fue el desnivel entre los equipos enfrentados. Es probable que esto no se deba sólo a la calidad de los profesionales de cada uno, sino a la mejor preparación para la audiencia y a la índole de los valores que cada uno expresaba. El miércoles, la Corte escuchó a los amicus curiae y no hizo preguntas. Con las partes actuó a la inversa: el grueso de la audiencia se dedicó a la presentación de preguntas pertinentes e incómodas que el conjunto de los jueces había preparado sin previo aviso para las partes, que recién al final tuvieron diez minutos para una declaración de cierre. El presidente Ricardo Lorenzetti ejerció en forma impecable su autoridad. Confeccionó un cuestionario incisivo hurgando en los puntos débiles de cada uno. Supo repreguntar, interrumpió a quienes se iban por las ramas de la retórica y siempre manejó la situación con seguridad. Cuando uno de los abogados de Clarín insistía en la rentabilidad económica como fundamento de la libertad de expresión, Lorenzetti le explicó que la pregunta versaba sobre la sustentabilidad, en las condiciones actuales del mercado y en caso de aplicarse la ley, y su relación con la libertad de expresión protegida por la Constitución. Esa pregunta crucial quedó sin respuesta clara. La firmeza del juez era proporcional a las vacilaciones de la parte. Una raíz del problema fue que el Grupo Clarín presentó a tres oradores sin establecer un orden de jerarquía entre ellos. Su integrante más notorio, por el llameante pelo rojo, es el abogado junior del estudio Sáenz Valiente, Damián Fabio Cassino, de 44 años, nacido en Chivilcoy, igual que el CEO del Grupo, Héctor Magnetto. Muy amigo de Pablo Casey, a quien en Chivilcoy llaman El Cachila, hijo de Alicia Magnetto, la hermana Chita, ambos ingresaron juntos al estudio Sáenz Valiente. Cassino desarrolló así una relación propia con el tío del Cachila Casey: ha sido abogado personal de Magnetto en diversas causas y llegó a integrar como suplente el directorio del Grupo. El terceto se completó con los conocidos constitucionalistas Alejandro Carrió y María Angélica Gelli. Pero como el tribunal conoce bien el derecho aplicable, se interesó por conocer cómo relacionan las partes los hechos de la causa con aquellos principios generales. En consecuencia, la voz cantante fue la de Cassino, especialista en defensa de la competencia y concentración económica, pero no muy fascinante expositor, quien durante toda la audiencia mostró un marcado rictus hepático. Las esporádicas intervenciones de Gelli eran más pertinentes, pero también ella recaló en un discurso político, sobre la distribución de publicidad oficial y un supuesto cepo publicitario privado que darían ventajas a los competidores de su cliente y terminó sugiriendo que el Estado subsidiara otras voces para que pudieran subsistir en el impenetrable coto de caza del gigante. Por la misma razón, fue casi nula la actividad en el equipo contrario del constitucionalista Eduardo Barcesat, a quien Lorenzetti interrumpió antes de que terminara de carretear porque no se ceñía a la pregunta formulada. Carrió, quien también es penalista, mostró su conocimiento de los tratados y decisiones del sistema interamericano de protección de los derechos humanos y de los fallos de la Corte argentina sobre libertad de expresión, pero fue perdiendo relevancia ante cada pregunta. Cassino machacó sobre el monotema del Grupo Clarín, que es su rentabilidad. Llegó a decir que el Grupo no podría subsistir en un entorno competitivo. En el cierre de la parte estatal le respondió Martín Sabbatella: si esto fuera así, el resto de los prestadores que presentaron sus propuestas de adecuación a la ley tendrían vocación suicida. Más sólida en apoyo del Grupo había sido el miércoles la intervención como amicus curiae de Eduardo Oteiza, profesor de la Universidad de Palermo que en 2010 sucedió como presidente de la Asociación por los Derechos Civiles a Carrió, cuya defensa de los hijos de la directora de Clarín provocó una crisis interna por la que debió dejar el liderazgo de esa ONG que había fundado. Oteiza expuso sobre la regulación del cable en los Estados Unidos como representante de las Asociaciones de Empresas de Televisión Pagada para Iberoamérica, con precisiones que luego refutó muy bien el directivo del CELS Damián Loreti, quien descalifficó la aplicación automática a la Argentina de fallos de tribunales estadounidenses dado el distinto entorno. Allí no se justifican los topes que fija la ley argentina por la sobreoferta de alternativas en un mercado con múltiples actores: empresas satelitales y telefónicas, televisión digital terrestre, que brindan quinientas opciones al público. También intervinieron por Clarín dos funcionarios de Defensa de la Competencia con los presidentes Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa, el discípulo de Carlos Nino Gabriel Bouzat y el economista Carlos Winograd. Durante el seminario que este año organizó en Manhattan la Universidad de Columbia, Winograd alegó a favor de Clarín, presentado como “experto independiente”, pese a que había asesorado en la fusión de Cablevisión y Multicanal. Acaso porque desde hace años enseña y pasa buena parte del año en Francia e Inglaterra, fue el más sincero expositor del Grupo. Brindó así sólidos argumentos a favor de la posición oficial. Según Winograd, la pericia contable estableció que de contraerse la oferta del Grupo, Clarín no podría afrontar el pago de su deuda externa. Es la misma discusión que se planteó a la salida de la convertibilidad con las prestadoras de servicios públicos a las que no se les permitió aumentar tarifas. En la mayoría de los casos se demostró que su endeudamiento no fue invertido en la prestación del servicio concesionado, sino para financiar fuga de divisas mientras incumplían con planes de inversión. Para Winograd, el modelo de economía de escala y producción masiva que practica su contratante sólo puede subsistir agrediendo a los competidores. Esta tendencia al monopolio, que según varias exposiciones de la parte contraria y algunos amicus (Miguel Rodríguez Villafañe por las cooperativas, la excelente expositora Cynthia Ottaviano como Defensora del Público) se concretó con prácticas predatorias, fue una de las razones para la sanción de la ley. Ante una pregunta, los desconcertados lawyers del Grupo Clarín “se pelean por no responder”, twiteó desde La Pampa el joven constitucionalista Gustavo Arballo, quien vio la audiencia por Internet, otra saludable innovación de la Corte, mientras los medios del Grupo la cubrieron de modo incompleto y selectivo. Vistos los resultados, es incomprensible que el Grupo Clarín haya dejado en el banco de los suplentes a María de los Milagros Páez, experta en comunicaciones del estudio Sáenz Valiente, quien estaba registrada para exponer y a quien Lorenzetti no hubiera podido vapulear. Otro que debería devolver la plata que cobró es el semiólogo Eliseo Verón, quien está más para jugar a las bochas en el pueblito italiano de Monte Cerignone, donde compró una parroquia vacía frente al convento de Umberto Eco. En el otro extremo, el joven Lucas Grossman, profesor de San Andrés, intentó descalificar el informe de 2004 de la Relatoría para la Libertad de expresión, afirmando que había sido redactado por un pasante. Ignoró así que ese trabajo (que postuló la necesidad de regular los medios, porque la excesiva concentración que tiende al oligopolio o el monopolio amenaza en forma indirecta la libertad de expresión) fue realizado bajo la supervisión del ex Relator Eduardo Bertoni, aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Asamblea General de la OEA, con lo cual pasó a ser una de las fuentes obligatorias de derecho argentino reconocidas por la Corte Suprema en el reciente fallo Carranza.

Vamos las chicas

El equipo estatal fue encabezado por Graciana Peñafort, una joven abogada de 36 años, la persona más joven que subió al estrado. Junto con la Procuradora General Alejandra Gils Carbó, la Procuradora del Tesoro Angelina Abbona y las juezas de la Corte Elena Highton y Carmen Argibay, ejemplifica el rol sobresaliente que en el actual gobierno han asumido las mujeres. Graciana fue una de las redactoras de la ley y desde el ex Comfer y la Afsca intervino en todos los expedientes iniciados en su aplicación. En 2011, cuando Gabriel Mariotto dejó el cargo con la misión de imponer la autoridad regulatoria sobre el gobernador bonaerense Daniel Scioli, Peñafort fue desplazada de la Afsca por la conducción bicéfala que lo sucedió. Acompañó un tiempo a Mariotto en la Legislatura, hasta que recaló como directora de jurídicos del ministro de Defensa Agustín Rossi. El efecto de su inesperada irrupción fue espectacular, en pocos minutos nació una estrella. Abbona tuvo la inteligencia de conferirle la jefatura del equipo, pasando por alto aquellos enojosos episodios, que hirvieron en las redes sociales a medida que Graciana ocupaba el centro de la escena con una contundencia única. Sin un solo papel, respondió con exactitud a cada pregunta, con citas precisas de la ley actual y de la anterior, y decidió sobre la marcha quién respondería cada cosa. Además fue concisa y mostró una gran capacidad para construir cada frase con economía y claridad, las mismas características que el día anterior mostró Víctor Abramovich, amicus curiae por la Universidad de Lanús. La secundó, como mejor pudo, el hombre de confianza de Martín Sabbatella en Morón y la Afsca, Daniel Larrache; con buena comprensión de lo que se discutía y dónde estaba, el economista Horacio Amílcar Seillant, y con algunos pincelazos otro buen conocedor de la ley, Pablo Wisnia. Graciana sólo se alejó de la perfección ante las pregunta siete y diez. La primera, sobre el riesgo de que la desinversión afectara las fuentes de trabajo. Respondió que los sindicatos participaron en la elaboración de la ley, que estableció una protección específica con respeto por las incumbencias profesionales. No sabía, porque ya la habían ido, que además la Afsca y el sindicato de televisión firmaron en noviembre de 2012 un convenio protocolizado por el Ministerio de Trabajo que garantiza las fuentes de trabajo y las condiciones convencionales como requisito para aceptar las transferencias, supervisado por una comisión mixta que integran los trabajadores. La segunda, cuando le recordaron que el Estado dijo que las licencias eran un privilegio otorgado en forma temporal bajo estrictas condiciones, y que no puede generar un derecho adquirido, y le preguntaron si eso implicaba que podía quitar las licencias ya otorgadas y las nuevas sin derecho alguno. Esa no es una afirmación de la ley, sino de un escrito anterior en la defensa del Estado. Peñafort respondió que el derecho del licenciatario sería el de defensa en el procedimiento administrativo. El subprocurador Horacio Diez reveló el trasfondo al agregar que en el caso del Grupo Clarín podría haber una responsabilidad del Estado al ordenar la adecuación al tope de licencias establecido por la ley, pero que eso debería dirimirse en otro juicio. Ya lo había dicho la Corte el año pasado: la cuestión es patrimonial, no de libertad de expresión. Del mismo modo, ninguna falencia del Estado en la implementación de las demás disposiciones de la ley puede argumentarse a favor del Grupo Clarín.

Amigos son los amigos

También rayaron alto algunos amicus favorables a la vigencia de la ley. En respuesta a la visión tradicional de la Asociación de Propietarios Adepa (que quiso presentarse como independiente pero sólo fue admitida como amiga de parte), para la cual toda regulación afecta la libertad de expresión, Abramovich precisó que los privilegiados por la estructura social siempre impugnan las acciones afirmativas que intentan revertir patrones estructurales de exclusión social, invocando la igualdad de trato formal para no perder sus beneficios. En el caso de los medios, resisten las normas que procuran limitar la concentración “desde la trinchera de la libertad de expresión concebida con una mirada liberal-conservadora”. Para esta visión, se trata de una cuestión de autonomía personal que impone límites al Estado, como una coraza protectora. La visión opuesta reconoce los límites al Estado, como la prohibición de censura, pero concibe a la libertad de expresión como un derecho colectivo, afectado por estructuras sociales desiguales y excluyentes. En este enfoque estructural, el Estado tiene el deber de intervenir para transformar esas condiciones estructurales y favorecer el debate público, aun si para eso interfiere con la autonomía de algunos. El fallo de la Cámara y las posiciones del Grupo Clarín objetan la regulación como una restricción indebida, sin advertir que también constituyen obligaciones jurídicas del Estado, de raíz constitucional y basadas en el derecho internacional de los derechos humanos, como el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que pone el acento en las obligaciones positivas del Estado de garantía y de protección estatal frente a actores no estatales, agregó Abramovich. Esto se enlaza con el principio de igualdad de los artículos 42 y 75 inciso 23 de la Constitución Nacional, que incorporan la idea de igualdad estructural y los deberes de protección estatal. La Cámara invierte la carga de la prueba y deja a cargo del Estado probar la razonabilidad de una restricción de la libertad de expresión, en pos de garantizar una ampliación de los espacios de participación para el resto. La pregunta sobre la razonabilidad debería ser en qué medida una empresa funcionando en un mercado competitivo, ajustada a los techos de propiedad que establece la ley, puede ser sustentable. Basta mirar al resto del mercado para obtener la respuesta. Abramovich concluyó con una cita del profesor estadounidense Owen Fiss, que explicita dos versiones contrapuestas de la libertad de expresión, aún dentro del liberalismo político: “El Estado puede ser opresor pero también puede constituir una fuente de libertad. Este punto de vista, inquietante para algunos, descansa sobre varias premisas. Una de ellas se refiere al impacto de las concentraciones privadas de poder sobre nuestra libertad. A veces se necesita del Estado para contrarrestar esas fuerzas”.