Este año se entregaran casi dos millones de computadoras
Las netbooks llegan a las escuelas: ahora faltan Internet y capacitación
El Gobierno nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires apuestan decididamente a la tecnología para dar un salto de calidad en la escuela pública. En 2010, la Nación distribuyó 420 mil computadoras y para este año se espera sumar otro 1,7 millón. También distribuye netbooks la gestión de Mauricio Macri. Los expertos consideran la oferta digital muy importante, pero advierten que no es garantía de buena educación. A esto se suma la falta de Internet en la mayoría de las escuelas y el desafío de proteger de robos y malos tratos el patrimonio que representan las nuevas máquinas.
Por Monica Beltran
Te doy una pc. La Presidenta y el jefe de Gobierno porteño, en las ceremonias de distribución de netbooks. Apuesta digital.
La intención es sacudir la modorra de un sistema educativo al que históricamente le llevó tiempo adaptarse a los cambios. En los primeros meses del próximo ciclo lectivo el paisaje de las aulas será otro. De a poco, se espera que ya no habrá más chicos en sus bancos mirando con desinterés un pizarrón ni maestras que exigen a gritos atención. Es que las autoridades educativas nacionales y de la Ciudad de Buenos Aires proponen la entrega de 1.500.000 netbooks para estudiantes secundarios y 170 mil para alumnos primarios, respectivamente. Y febrero es el mes de preparación en las escuelas para semejante impacto.
“El clima del aula desde que llegaron las netbooks es soñado. La nuestra es una escuela pobre, que nunca imaginó tanta fortuna. Desde que están las computadoras, los chicos faltan menos a clase, ayudan a los adultos que no conocen tanto sobre tecnología y me vienen a reclamar que los profesores que aún no se animaron a usar las netbooks lo hagan ya”, explica a PERFIL Amalia María López, directora de la Escuela Secundaria 1 Dr. René Favaloro de Benavídez, provincia de Buenos Aires, que recibió 600 laptops en agosto, en el marco del programa Conectar Igualdad que lleva adelante el Gobierno nacional.
En el 2010 se entregaron ya 420 mil máquinas, que tuvieron como destinatarias a 300 escuelas secundarias, los últimos años de la totalidad de las escuelas técnicas y 43 colegios de niños sordos.
Ahora la intención es completar en el 2011 la entrega de otras 200 mil que quedaron compradas del 2010 y otras 1.500.000 netbooks para estudiantes secundarios, completar las 1270 escuelas especiales de gestión pública que hay en el país y la totalidad (720) de los Institutos de Formación Docente.
“Estaríamos llegando al 70% de la entrega, el resto las recibirá en el 2012”, precisa Cinthia Zapata, coordinadora por el Ministerio de Educación del Programa Conectar Igualdad.
Lo que importa es aprender. El arribo de las netbooks a las escuelas en un primer momento produce fascinación, pero luego trae aparejado, como todo cambio, múltiples problemas y desafíos. “El asombro nos duró dos o tres días, pero después me empecé a preguntar: ¿y ahora qué hacemos con ellas? Esto no es nada simple. Lo que los alumnos no tienen es estrategias para aprender con la información de la maquinita”, relató López.
La especialista en aprendizajes y nuevas tecnologías Nora Sabelli, investigadora norteamericana que pasó por Buenos Aires, advirtió en diálogo con PERFIL que no se trata de “caer en el romanticismo” de creer que los chicos aprenden por el mero hecho de que hagan cosas interesantes con la computadora.
“Hay que pensar en la pedagogía y no preocuparse tanto por la disciplina del aula o si los chicos están callados o atentos. ¿Quién puede asegurar que cuando un maestro está hablando y el chico lo está mirando realmente esté aprendiendo?”, se preguntó. “Yo lo que sé está todo relacionado con lo que tengo en mi computadora y en el teléfono. Por qué pensar entonces que un chico tiene que resolver cosas de memoria y rápido. ¿Quién dijo que una prueba hay que hacerla rápido, a quién le sirve eso? Queremos que aprendan, que lo hagan rápido le sirve al maestro, no al alumno. La escuela actual sigue siendo un sistema industrial que cree que todos los chicos son
iguales y eso hay que cambiarlo”, dijo.
Las netbooks de Macri para los más chicos. El Gobierno de la Ciudad lanzó también en el 2010 su propio plan de entrega de computadoras a las escuelas. Pero destinadas, al modo de los uruguayos, a las escuelas primarias. Inicialmente el plan se llamó Quinquela, imitando en parte el Plan Ceibal de Uruguay, y se empezó a implementar en forma piloto en tres escuelas primarias del distrito escolar sexto, en dos escuelas de recuperación especial y en la escuela hospitalaria del Garrahan. El programa ahora cambió de nombre y se denominará Plan S@rmiento BA.
“No era muy aceptado y buscamos un nombre más representativo”, explicó la secretaria de Educación, Ana María Raviglia.
En enero tuvo lugar la primera apertura de sobres y en los próximos días habrá una nueva apertura y se efectuará la compra, según afirmó un vocero de la cartera educativa que conduce Esteban Bullrich. Claro, un detalle no menor es que el presupuesto educativo de la Ciudad para el 2011, que tiene una partida específica de 226.025.480 pesos para todo el plan de educación digital, aún no fue aprobado por la Legislatura. Ante la incógnita, planteada por PERFIL, Raviglia afirmó que “la compra estará asegurada y no tendrá ningún impacto ni descuidará otros objetivos del ministerio”.
Tanto las computadoras que entregará el Gobierno nacional como las de la Ciudad son laptops de poco más de un kilo de peso, con memoria de 1 GB y doble sistema operativo (Windows y Linux). Traen cargados programas educativos. En el caso de Nación se precisó que de entrada lleven 45 programas didácticos. Las netbooks escolares contarán con filtros para evitar el acceso a programas prohibidos para menores que circulan en la Red, pero estarán abiertos a las redes sociales como Facebook y permitirán el uso del chat como vía de comunicación.
“Ningún filtro puede evitar todo lo que viene por Internet vía las búsquedas de Google. Trabajamos a conciencia con los chicos para que puedan discernir entre la información que reciben, lo que está bien y lo que está mal”, explicó Iris Arias, directora de la Escuela Rufino Sanchez, del barrio de Once, que integra el plan piloto del
Gobierno porteño.
La conectividad es clave. A la hora de intentar hacer masiva la alfabetización digital, hay un elemento clave que es la conectividad. La entrega de computadoras a las escuelas debería estar acompañada de conectividad, pero en algunos casos no todo llega junto.
“En agosto llegaron las computadoras, pero la capacitación tardó bastante, recién en noviembre vinieron unos expertos de la UBA que fueron excelentes. La conectividad todavía no está. Tenemos Internet en la puerta de la escuela y en la plaza. Está todo cableado. Nos dijeron que nos van a dar conectividad porque la cooperadora no puede pagar el abono de Internet, que acá es muy caro, ya que está sólo la oferta de una cooperativa de electricidad local”, indica la directora López.
Por eso el Gobierno anunció en octubre el plan Argentina Conectada, con una inversión de $ 8 mil millones para expandir en cinco años la banda ancha y la TV digital a todo el país y llegar al 2015 con más de 10 millones de hogares con algún tipo de conexión o acceso. Eso supondría duplicar el actual número de domicilios con acceso a los servicio de telefonía, Internet y video, y quintuplicar la penetración de fibra óptica en el país.
La diferencia entre usar la netbook con o sin Internet es abismal. Y resolver la conectividad en las escuelas puede llegar a convertirse en el principal factor de éxito o de fracaso para el plan de entrega de netbooks.
Hace unos años, la diferencia estaba entre quien tenía correo electrónico o no. Hoy la frontera está más en relación con quienes acceden a banda ancha de más de un mega. En Argentina, un abonado residencial puede llegar a tener dos megas o tres con un abono de 30 dólares al mes. En París, por menos dinero se accede a diez megas, y en Corea del Sur a sesenta. Es como correr una carrera de autos con un Fiat 600 modelo 74 o con un Alfa Romeo cero kilómetro.
En lo educativo el acceso a Internet también resulta crucial. Sabelli lo cuenta con un ejemplo. En Estados Unidos se investigaron dos escuelas con poblaciones muy conflictivas. Les dieron a las dos tres meses para escribir ensayos sobre un tema determinado, les entregaron computadoras y CDs con información, pero a una escuela la conectaron a Internet y a la otra no. El trabajo lo evaluaron expertos en escritura. Los que tuvieron acceso a Internet presentaban los dos puntos de vista del problema, los pro y los contra y articulaban su propia opinión. Los otros no, eran apenas copias de textos que habían sido tomados del CD o de libros de la biblioteca.
En el Ministerio de Educación de la Nación aseguran que la conectividad llegará. “El 80% de las escuelas a las que les entregamos netbooks ya están conectadas”, dijo la secretaria de Educación, María Inés Vollmer.
“A medida que vamos teniendo la nómina de escuelas que recibirán las computadoras, se la mandamos al Ministerio de Planificación para que conecte la escuela a Internet por alguno de los tres sistemas previstos: banda ancha gratuita, antenas satelitales para las escuelas rurales y en tercer lugar la fibra óptica, que será la solución definitiva”, precisó.
En la Ciudad de Buenos Aires “ya están todos los edificios de las escuelas primarias conectados y aspiramos también al trabajo en red entre las escuelas. Ya tenemos experiencias exitosas hace años y queremos extenderlas”, aseguró Raviglia.
Prepararse. Capacitación y sensibilización para los docentes y las familias, prometen las autoridades educativas de Nación y de Ciudad para iniciar el año escolar que empieza bien temprano: el 28 de febrero para los alumnos primarios porteños y de la provincia de Buenos Aires, y los primeros días de marzo para los secundarios.
Desde el portal Educ.ar ya están colgando contenidos multimediales para las escuelas y en las provincias se están formando equipos de trabajo específicos de Conectar Igualdad.
El ministerio prevé varios encuentros de capacitación docente. Uno destinado a supervisores y directivos de las escuelas sobre cómo se conduce una escuela donde chicos y docentes tienen computadoras. Se van a nombrar además “facilitadores tecnológicos” que acompañarán a los docentes como parejas pedagógicas.
También están preparando once cuadernillos –que llegarán a las escuelas a partir de marzo– con clases desarrolladas usando la nueva herramienta en Historia, Geografía, Arte, Inglés, Biología, Física, Lengua, Matemática y Educación Especial.
“Las netbooks no van a reemplazar ni los libros ni los cuadernos. Los chicos van a seguir leyendo, escribiendo y usando el laboratorio. Es una herramienta que se suma y se va a utilizar en un momento específico de la clase. En lugar de trabajar con fotocopias donde se plantea un problema de física, los chicos van a verlo en movimiento, en la pantalla, en un simulador ”, aclara Vollmer.
En la Ciudad habrá jornadas de lanzamiento e intercambio de experiencias, talleres itinerantes en las escuelas para docentes y alumnos y encuentros específicos para las familias de introducción a las prácticas digitales. La cartera educativa porteña planea también desarrollar una plataforma tecnológica donde se producirán contenidos digitales que los docentes podrán descargar.
Las autoridades educativas reconocen que todo está por hacerse.
“Es cierto que es un riesgo que continúe la brecha entre los que más saben y los que no saben, pero ahora con computadoras. Es que una cuestión es la brecha tecnológica por acceso o no a la tecnología, y otra llegar al conocimiento por el uso de la tecnología. Esa es la tarea de la escuela”, subraya Vollmer. La secretaria de Educación precisa que “el programa Conectar no es sólo de entrega de computadoras, sino que trabaja para formar docentes para que les enseñen a los chicos a usar la computadora para acceder a aprendizajes”, declara Vollmer.
De cualquier manera, funcione como funcione, y con toda la incertidumbre que provoca un cambio significativo, algo va a cambiar en las escuelas.
A esta altura resulta interesante la reflexión de Sabelli, quien aseguró que a los chicos se los pone solos frente a las computadoras y aprenden, y que tal vez algo similar ocurra con los maestros.
“Se aprende en grupo, con la presión de los pares. Uno de los problemas en Argentina es que se piensa cómo el sistema puede cambiar la formación de los maestros y, en cambio, hay que apostar a que cada uno de los maestros tiene que cambiar. Ningún país del mundo tiene suficientes recursos para cambiar la educación desde arriba”, dijo.
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